Uno de los retos más inmediatos para el alcalde que sea elegido el jueves en Londres será llevar a feliz término y sin daños colaterales la celebración de los Juegos Olímpicos. De momento, la polémica se centra en las largas colas de espera en los aeropuertos de la capital, especialmente el de Heathrow, para pasar el control de pasaportes. Boris Johnson escribió ayer una carta a la ministra del Interior, Theresa May, expresando su «profunda preocupación» por estas esperas, «que dan muy mala impresión del Reino Unido».
Seguiridad 8 Dos soldados, en un lugar indeterminado, con la batería de misiles que se instalará en Londres. REUTERS
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 01 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero la parte más compleja de la organización afecta a la seguridad. El gigantesco evento deportivo estará protegido por la mayor operación defensiva en la historia de la ciudad en tiempos de paz. Eso incluye unas precauciones extremas y decisiones polémicas, como el despliegue de misiles tierra-aire en seis lugares diferentes de la capital, incluidos los tejados de algunas viviendas próximas al estadio y la Villa Olímpica.
El Ministerio de Defensa acaba de publicar unos panfletos informativos explicando a los vecinos los detalles de las poderosas armas que tendrán encima de sus propias casas, listas para interceptar un ataque terrorista por el aire. «El sistema se utilizará para vigilar el espacio aéreo y solo se podrá activar siguiendo las órdenes específicas de los más altos niveles del Gobierno, en respuesta a una extrema y confirmada amenaza para la seguridad», señala el panfleto. La responsabilidad última, si hubiera que autorizar los disparos, recaería en el primer ministro, David Cameron. Tan sofisticado y poderoso armamento estará constantemente velado por patrullas de 10 soldados, que no irán armados, aunque sí lo estarán en cambio los policías que les protejan.
Los residentes, sorprendidos por un plan del que no han sido consultados, están inquietos. «Este despliegue puede convertirnos en el objetivo de los terroristas. Hubiera sido mejor que pusieran todo ese armamento en el propio Parque Olímpico», afirma uno de los vecinos de Bow Quarter, un conjunto de 700 apartamentos ajardinados, elegido para albergar algunos de los misiles. «Es surrealista», ha declarado a The Guardian otro de los habitantes del inmueble.
El general Nick Parker, jefe del Ejército a cargo de las operaciones de los Juegos Olímpicos, lanzó un mensaje tranquilizador. «Entiendo que es [un plan] poco común y la gente pueda estar preocupada, pero creo que por el bien general es mejor ser prudente y dotarnos de toda clase de medidas de seguridad en el aire. Es lo adecuado estar preparado para lo peor».
El despliegue de misiles es solo una parte del dispositivo de defensa. Durante las competiciones habrá en torno a 13.500 soldados ayudando a la policía. La cifra supera el número de tropas británicas desplegadas en Afganistán (9.500). El portaaviones HMS Ocean estará anclado en el Támesis, con 800 marines a bordo. La policía movilizará a 12.500 agentes para responder a cualquier incidente, como protestas o manifestaciones. «Llevar a cabo esta tarea va a requerir un esfuerzo masivo», ha reconocido el comisionado de la Policía Metropolitana, Chris Allison.