La diplomacia mantiene su lento y de momento infructuoso proceder ante la violencia en Siria. La Asamblea General de la ONU ha votado y adoptado hoy en Nueva York una resolución no vinculante preparada por Arabia Saudí que insta al Gobierno de Damasco a detener la violencia y las flagrantes violaciones de derechos humanos y "deplora" la falta de acuerdo en el Consejo de Seguridad para plantear medidas "que aseguren que las autodidades sirias cumplan sus decisiones”. La resolución ha sido adoptada por 133 votos a favor, 12 en contra y 31 abstenciones.
El hecho de que se trate de un documento no vinculante, no obstante, vuelve a poner de relieve las frustrantes limitaciones de la ONU, ya sacudida por el anuncio ayer de Kofi Annan de que abandonará a final de mes su papel como enviado especial de la ONU y la Liga árabe en Siria. La reunión ha servido principalmente así, de nuevo, para pronunciar palabras de alerta y mostrar la irritación con la falta de acción en el Consejo de Seguridad.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha lamentado una “catástrofe que se podía haber evitado”, recordando los precedentes de Srebrenica (en Bosnia) y Ruanda, y ha asegurado que “los actos de brutalidad de los que se está informando pueden constituir crímenes contra la humanidad o de guerra” que “deben ser investigados y sus autores hechos responsables”. También el presidente de la Asamblea, Nassi Abdulaziz Al-Nasser, ha proclamado que “es momento de actuar”. “Las palabras no son suficientes, la comunidad internacional es responsible de actuar sin más dilación”, ha dicho, lanzando después una dura crítica al Consejo de Seguridad. “Lamento profundamente que el Consejo haya sido, de nuevo, incapaz de unirse y emprender una acción colectiva para poner un fin inmediato a la horrible crisis en Siria. El bloqueo manda las señales erróneas a todas las partes en el conflicto sirio”, ha añadido.