El Reino Unido continúa en estado de alerta por las inundaciones que afectan a buena parte del país, a pesar de que la Oficina Metereológica considera que lo peor ya ha pasado. Treinta y cinco puntos de la geografía británica siguen sufriendo graves problemas debido a la subida de las aguas. Las lluvias torrenciales caídas desde el pasado fin de semana han provocado cortes en carreteras y líneas de trenes y han afectado a numerosas viviendas, obligando a la evacuación de cientos de personas.
Parque de caravanas inundado por la crecida del río Severn, tras las lluvias caídas en Upton (Gloucestershire). GERRY PENNY | EFE
El norte de Inglaterra y Escocia han sido las regiones donde la situación ha resultado más peligrosa. Dos trayectos de ferrocarril que parten de Manchester se hallan cortados y en York y Newcastle también persisten ciertas restricciones en la circulación de los trenes.
En Gloucestershire, al oeste de Inglaterra, la alerta continua por el desbordamiento del río Severn. En Gales varios ríos se hallan también a niveles “peligrosamente altos”, según la Agencia Medioambiental.
La policía esta investigando la muerte de una pareja de jóvenes que habrían perecido en un río, cerca de la localidad de Wrexham, en el norte de Gales, cuando trataban de rescatar a sus perros, que habían sido arrastrados por las aguas. El pronóstico para las próximas horas descarta que vayan volver las lluvias intensas.