Joachim Gauck, un pastor protestante de 72 años, será el decimoprimer presidente de la historia de la República Federal de Alemania. Gauck era el candidato que defendían los socialdemócratas y Los Verdes, pero no era aceptado por los liberales, socios de Gobierno de los cristianodemócratas. Sin embargo, después de una maratoniana reunión, los liberales le aceptaron como la persona adecuada para ser el presidente de la República.
El anterior presidente, Christian Wulff, presentó su dimisión el pasado viernes ante la presión de la Fiscalía de Hannóver, que el día anterior había pedido el levantamiento de la inmunidad del presidente para iniciar las investigaciones contra él por un caso de tráfico de influencias. El mandatario dimisionario, que renunció en una intervención pública a la que acudió acompañado de su mujer, Bettina, había sufrido presiones de los más importantes medios de comunicación por sus relaciones con influyentes empresarios del país desde el pasado mes de diciembre.
Gauck disputó en junio del 2010 la presidencia a Wulff, quien finalmente fue elegido por la Asamblea Federal en la tercera votación por mayoría simple.
El pastor protestante compareció ayer en rueda de prensa junto a los líderes de los partidos que habían acordado su nombramiento. La cancillera Angela Merkel, que tenía a Gauck sentado a su derecha durante la comparecencia, fue la primera en destacar las virtudes del futuro presidente, sin hacer ninguna referencia a que solo 19 meses antes se había opuesto con todas sus fuerzas a su designación, para favorecer el nombramiento de su compañero de partido, Christian Wulff.
Gauck fue un destacado luchador por los derechos humanos en la antigua República Democrática y fue el encargado de gestionar la disolución de la Stasi, la temida policía secreta del régimen comunista. Después de la reunificación de Alemania, dirigió el tratamiento de la documentación de la Stasi hasta el año 2001. Posteriormente, ha dado cursos y conferencias y ha escrito ensayos en el marco de la asociación Contra el olvido, por la democracia.