La Cámara baja del Parlamento de Egipto ha reanudado sus sesiones después de que el presidente del país, Mohamed Mursi, revocara la disolución ordenada por la Junta Militar, pero horas más tarde el Tribunal Constitucional desautorizó al presidente.
Miembros del Parlamento egipcio saludan al presidente de la Cámara baja, Saad Katatni. REUTERS / STRINGER
La iniciativa ha sido considerada todo un desafío a los militares y mantiene vivo el pulso entre Mursi, primer presidente civil después de seis décadas de poder militar, y los generales de la Junta Militar, que disolvieron el Parlamento el pasado domingo tras un fallo del Constitucional, que encontró irregularidades en las últimas elecciones legislativas.
En una sesión relámpago de apenas 12 minutos, el presidente del Parlamento, el islamista Saad Katatni, ha defendido a Mursi por haber restablecido las actividades y prerrogativas de la Cámara. "El decreto del presidente no afecta al fallo del Tribunal Constitucional, sino a la decisión de la Junta Militar de disolver la Asamblea del Pueblo [Cámara baja], ha apuntado Katatni.
El presidente del Parlamento se refería así a la sentencia del Constitucional, que el pasado 14 de junio anuló los últimos comicios legislativos por irregularidades, ya que representantes de partidos políticos habían concurrido como independientes, a los que la ley electoral reservaba un tercio de los escaños de la Cámara baja.
La Junta Militar que gobernaba entonces el país de manera provisional se basó en esa sentencia para disolver el Parlamento y retiene en sus manos el poder legislativo hasta que se constituya una nueva asamblea.
La decisión de Mursi, que asumió el mando del país el pasado 30 de junio, permitió reanudar los trabajos de la Asamblea del Pueblo, dominada por los islamistas del Partido Libertad y Justicia (PLJ, de los Hermanos Musulmanes), pero ha dejado numerosos flecos por resolver.
Katatni ha òptado por trasladar el caso al Tribunal de Casación ante las dudas sobre la aplicación del fallo del Constitucional, y ha aplazado la sesión parlamentaria sin fijar una nueva fecha. La reunión se ha celebrado pese al boicot de los principales grupos liberales y laicos como el Bloque Egipcio y el Wafd, que rechazaron el decreto del presidente.
A las afueras del Parlamento y en la cercana plaza de Tahrir, miles de personas se han congregado para respaldar con cánticos y pancartas la restitución de la Cámara, así como para mostrar su respaldo al nuevo mandatario, siguiendo la consigna de los Hermanos Musulmanes.