Gloria Cuartas se convirtió en un rostro familiar en Colombia cuando fue elegida alcaldesa de Apartadó, un municipio del noroeste del país, epicentro de la guerra entre los paramilitares y la guerrilla, que la entonces joven política convirtió en una especie de laboratorio de la pacificación.
Uno de los frutos de su gestión, tal vez el más sólido y perdurable, fue la creación de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó: sus habitantes se declararon neutrales y exigieron a las tres partes en conflicto, las dos ya citadas y el Ejército, que respetaran su neutralidad, con la esperanza de ser eximidos de los horrores de la guerra.
El experimento no funcionó del todo: desde que existe, hace 15 años, más de 150 lugareños han sido asesinados. "Ahora mismo, mientras hablamos ¿explicaba hace unos días, en Barcelona¿ los paramilitares están rodeando la comunidad, y amenazando de nuevo la vida de sus habitantes".
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