El Periódico

La oposición inunda Brasil, Dilma se ahoga

Decenas de miles de personas se han manifestado en las principales ciudades brasileñas para pedir la dimisíón de la presidenta Dilma Rousseff

Manifestación de brasileños contra el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

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Manifestación de brasileños contra el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

EDU SOTOS RÍO DE JANEIRO

Domingo, 13 de marzo del 2016 - 19:36 CET

Es blanca, lleva gafas de sol Gucci y está muy enfadada. Ana Paula Ribeiro, de 60 años, es una vecina del exclusivo barrio de Ipanema que tiene muy claro cuál será el destino inmediato de Brasil. “El juez Sérgio Moro barrerá toda esa basura corrupta del Gobierno”, sentencia esta jubilada quien, en la mañana del domingo, no dudó en unirse a otras 700.000 personas en la mayor manifestación contra la presidenta Dilma Rousseff que se recuerda en Río de Janeiro.

Según el Movimiento Brasil Libre (MBL), las manifestaciones que en la jornada de ayer se produjeron en 16 de los 26 estados de todo Brasil supusieron un nuevo récord sobre los 2,4 millones de personas que salieron a las calles hace ahora un año. Las recientes noticias sobre el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien podría ser imputado próximamente por el escándalo de corrupción en Petrobras, impulsaron unas protestas que parecían haber perdido fuelle en los últimos meses.

Los gritos de “Fuera Dilma, Lula a la prisión” y a favor del juez responsable de las investigaciones de la “Operación Lava Jato” en la Justicia Federal, Sérgio Moro, ensordecieron las calles de todo Brasil. Solamente en Sao Paulo, más de un millón de personas recorrieron las calles de la céntrica Avenida Paulista mientras que al menos 100.000 personas se concentraron frente al Congreso Nacional de Brasilia, es decir, dos veces más personas que en la mayor manifestación hasta la fecha.

Los colores verde y amarillo de las camisas de los manifestantes, en homenaje a la bandera de Brasil, se convirtieron en un caudaloso río en Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia. Flotando sobre la multitud, muñecos hinchables de hasta siete metros de altura representando a Lula y Rousseff vestidos de presidiarios acompañaron las tres mayores manifestaciones del país.

PATO GIGANTE

“Con este ‘pequeño’ aquí queda claro que los brasileños no estamos dispuestos a pagar el pato”, declaró en la televisión nacional el responsable del pato de goma de10 metros de altura que encabezó la manifestación de Sao Paulo bajo el lema #novoyapagarelpato. Las acusaciones de que la crisis económica del país está producida por los casos de corrupción en el Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y las peticiones a favor del “impeachment” o juicio político contra Rousseff fueron una constante durante todo el día.

Sabiendo que se encuentra en la cuerda floja, la presidenta Rousseff prefirió guardar silencio mientras que los movimientos de izquierda del país calificaron las manifestaciones de una demostración de fuerza del golpismo. Precisamente, el silencio de la líder del PT contrastó con una avioneta que sobrevoló varias veces la playa de Copacabana con una enorme pancarta en la que se podía leer “No habrá golpe” y como firma  "Frente Brasil Popular".

Un síntoma de la polarización extrema que vive el país. De un lado, las clases urbanas, acomodadas y mayoritariamente blancas, apoyando el 'impeachment' a Rousseff. Del otro, las clases más humildes de las zonas más rurales y mayoritariamente negras, que no quieren ni pensar qué ocurriría si la oposición consiguiera anular los programas sociales que sacaron a 36 millones de brasileños de la miseria.

Un Brasil partido en dos que ha llegado a un punto insostenible y que en las próximas semanas podría llegar a su punto de fractura. Rousseff avisó el viernes de que jamás renunciará a un mandato ganado, voto a voto, en las urnas. La oposición, por su parte, apuesta todo al  'impeachment'. Solo falta por ver cuantos meses la mujer más poderosa de América Latina aguantará el pulso.

El Olympique de Lyon ha informado esta tarde a través de un comunicado del traspaso del central francés al Barcelona por 25 millones de euros

Samuel Umtiti, protagonista de nuestra portada de hoy