La oposición siria ha denunciado una nueva masacre de civiles en la provincia central siria de Hama, en las aldeas de Al Qubeir y Maarzal. Cuando todavía permanecen en la retina las imágenes de niños y mujeres asesinados a sangre fría hace menos de dos semanas en Hula por fieles del presidente Bashar el Asad, el dramático episodio se repetía ayer en la región central del país.
Información publicada en la página 18 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 07 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Un activista opositor de Hama, Abu Hisham, explicó vía internet que la aldea de Al Quberir fue bombardeada, en primer lugar, por el Ejército del régimen y, posteriormente, atacada por shabihas (matones del régimen) y miembros de las fuerzas de seguridad.
El activista Hisham aseguró que las víctimas mortales alcanzan el centenar y que la mayoría fueron ejecutadas. Una versión corroborada por los grupos Comités de Coordinación Local y Comisión General de la Revolución, que cifran las víctimas mortales en 78 y 30 personas, entre las dos aldeas atacadas.
DISPAROS A CORTA DISTANCIA / La mayoría de las víctimas, entre las que hay mujeres y niños, fueron asesinadas con armas de fuego y armas blancas, mientras que un gran número de casas fueron quemadas. La Comisión señaló que las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ejecuciones sumarias, ya que gran parte de los cuerpos presentan disparos a corta distancia. Esta nueva masacre se produce menos de dos semanas después de que más de un centenar de personas fallecieran en la zona de Hula, en la provincia central de Homs.
La violencia se ha recrudecido en Siria desde la masacre de Hula, perpetrada el pasado 25 de mayo, porque ha llevado a los rebeldes del interior del país a romper su compromiso con el alto el fuego, que entró en vigor el 12 de abril pero ha sido violado a diario.
Tras la masacre de Hula, también aumentó la presión internacional y las principales potencias occidentales decidieron expulsar a los embajadores sirios de sus países. El presidente Asad culpó de la masacre a «extremistas y terroristas». El conflicto entre la oposición y el régimen sirio, que arrancó en marzo del 2011 ha causado, según la ONU, más de 10.000 muertos y cerca de 300.000 desplazados.