El Periódico

TRAS EL POLÉMICO DESALOJO ORDENADO POR BLOOMBERG

Ocupa Wall Street entra en una nueva etapa

La pérdida del parque Zuccotti como epicentro de la acampada en Nueva York plantea nuevos retos al movimiento

IDOYA NOAIN / Nueva York

Miércoles, 16 de noviembre del 2011 - 07:30 CET

Miles de indignados participan en una asamblea en la plaza Zuccotti, la noche del martes, en Nueva York.

"Entramos en una nueva etapa". La frase, en esa y otras versiones pero siempre con el mismo sentido, se escuchaba con frecuencia el martes por la tarde en el parque Zuccotti de Nueva York, el epicentro del movimiento Ocupa Wall Street que el alcalde, Michael Bloomberg, decidió desalojar de madrugada y que volvió a reabrir por la tarde tras una intensa jornada de tensión y batallas judiciales. El desalojo y, sobre todo, las nuevas y restrictivas condiciones impuestas para expresarse en el parque, colocan al movimiento en una encrucijada, tanto con nuevas oportunidades como con retos.

Desde que arrancó el 17 de septiembre en Nueva York, Ocupa Wall Street, seguido por movimientos similares en decenas de ciudades de el país, ha sacado a las calles de Estados Unidos y ha puesto en el primer plano de la conversación nacional la indignación con las desigualdades económicas y la excesiva influencia de las grandes empresas y el descontento con la clase política. Pero tras la victoria de Bloomberg en los tribunales, que rechazaron una moción contra el desalojo y ratificaron que no se podrá acampar ni pernoctar en el parque, el movimiento se enfrenta ahora al reto de probar si está suficientemente maduro como para superar la pérdida de un espacio físico que sirviera de núcleo.

"Ya no hay que planear, hay que hacer"

La opinión de muchos de los varios miles que regresaron por la tarde al parque cuando la policía permitió volver a entrar (aunque sin bolsas grandes ni cajas) es que están listos para la nueva fase y que lo ocurrido solo servirá de revulsivo. "No podremos tener carpas ni mesas y va a ser más difícil organizar, pero nos han dado más inspiración. Ahora tenemos más responsabilidad de hacer más", decía Louie Valencia García, un neoyorquino hijo de barcelonesa y vallisoletano que forma parte del grupo de trabajo de Educación y que fue el primero en "reclamar el espacio" y entrar en Zuccotti tras su reapertura. "Podemos aprender que lo importante no es estar en la plaza sino cambiar lo que hacemos en la vida cotidiana --continuaba--. Ya no hay que planear: ahora hay que hacer".

Allen, un estadounidense nacido en China y que trabajaba en la cocina de Zuccotti, volvía a repartir comida preparada en una cocina prestada de Brooklyn y coincidía con el análisis de Valencia. "Lo ocurrido va a desanimar a alguna gente pero también nos ha hecho más decididos e incluso desafiantes. Y quizá hasta lo ocurrido sea para mejor: pondremos más énfasis en el mensaje".

Toma de la Bolsa de Nueva York

La primera Asamblea General celebrada en el nuevo Zuccotti confirmó la idea. Además de dar información sobre los más de 200 detenidos en la jornada del martes, de los detalles de lo ocurrido en los tribunales, de las nuevas condiciones de vida en un parque que en principio sigue abierto 24 horas al día y de las posibilidades para encontrar alojamiento para los varios centenares de personas que dormían allí, la reunión sirvió para que se realizaran y se recibieran con aplausos sonoros o gestuales las llamadas a incrementar las acciones, incluyendo las planeadas para mañana de tomar la bolsa de Nueva York e impulsar una huelga de estudiantes. Y gente como James Straus, uno de los que reabrió la biblioteca del parque con un puñado de libros, aseguraba que "el movimiento seguirá con o sin Zuccotti, porque es ya un movimiento global".

Lo cierto es que lo ocurrido, aparte de un reto que pone a prueba al movimiento, le puede haber servido para limar algunas de las asperezas que había producido tanto internamente como en la relación con los vecinos cierto deterioro de las condiciones de vida en el parque. Y pone más de manifiesto que nunca hasta ahora la realidad de Ocupa Wall Street como un movimiento complejo donde la acampada era solo una de las piezas estratégicas. Otras, tan importantes o más, se movían ya fuera del parque, en reuniones de planificación, organización, entrenamiento, estudio, formación, etc con muchos integrantes que no vivían en Zuccotti.

Límites a la libertad de expresión

La operación, además, ha sido un arma de doble filo para Bloomberg. Puede apuntarse el triunfo de haber desalojado el parque pero se ha ganado duras críticas por varios motivos. Políticos progresistas, líderes sindicales y activistas por los derechos civiles le acusan de violar injustificadamente el derecho de libre expresión. Además, grupos como el Comité para la Protección de Periodistas han denunciado la represión del trabajo de la prensa. Al menos siete periodistas fueron arrestados el martes y durante esta madrugada se les ha impedido cubrir el desalojo, algo que Bloomberg justificó diciendo que se hizo "para proteger a los periodistas".

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