Ocho muertos y casi medio centenar de heridos es el balance de la jornada de protestas vividas ayer en Afganistán a consecuencia de la quema de coranes por parte de soldados estadounidenses, el pasado martes, en la base norteamericana de Bagram, cercana a Kabul, que también hace las funciones de cuartel general de la OTAN.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 23 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los disturbios más graves -con seis víctimas mortales- se produjeron ayer en el norteño distrito de Shinwari, situado en la misma provincia de Parwan donde se encuentra la base. Las protestas se extendieron a importantes localidades del país, desde Kabul, la capital, hasta la occidental Herat y la oriental Jalalabad. Miles de afganos han salido a las calles para corear consignas contra la presencia de EEUU y de la fuerza internacional en el país.
Pese a que el jefe de la misión de la OTAN en Afganistán, Jonh Allen, se disculpara públicamente tras las profanaciones del libro sagrado musulman, las protestas a lo largo de todo el país no han podido evitarse. Tanto EEUU como la OTAN se disculparon inmediatamente después de los hechos con el argumento de que la quema del los libros no había sido más que una forma «inadecuada» de deshacerse del material religioso de algunos detenidos.
Los talibanes no han perdido esta ocasión, como ya pasara en precedentes anteriores, para llamar a los policías y militares afganos a disparar contra los soldados de las fuerzas extranjeras por lo que consideran una «grave profanación» de su libro sagrado.