En un nuevo intento de presentarse como el garante de la clase media, el presidente Barack Obama propuso ayer extender durante un año más los recortes fiscales de la era Bush para la gran mayoría de estadounidenses. Su propuesta excluiría únicamente al 2% más rico de la población, es decir, aquellos con una renta familiar superior a los 250.000 dólares anuales (algo más de 200.000 euros). Obama aprovechó para criticar un vez más las teorías económicas de los republicanos y esa idea de que hay que proteger a las élites económicas de las subidas de impuestos porque son supuestamente el motor de la creación de empleo. «Ya lo probamos a su manera y no funciónó», dijo Obama.
Información publicada en la página 17 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 10 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los dos paquetes de recortes fiscales aprobados por Bush a comienzos de la pasado década, que han beneficiado especialmente a los más ricos, han sido y son uno de los grandes puntos de disensión entre demócratas y republicanos. Los conservadores también son partidarios de extenderlos al menos un año más, pero quieren renovarlos sin excluir a nadie y acusan a Obama de promover la «guerra de clases» al hacer distinciones. «La respuesta del presidente a las siempre peores noticias económicas es una masiva subida de impuestos», dijo ayer la portavoz de Mitt Romney, el candidato republicano a la presidencia.
En su campaña del 2008, Obama se comprometió a revocar los beneficios fiscales de Bush, pero tuvo que pactar con los republicanos dos años después para renovarlos y salvar a cambio la cobertura de desempleo para los parados de larga duración. Esta vez, sin embargo, solo parece dispuesto a preservarlos para la clase media y la pequeña y mediana empresa para no sofocar la economía.
El presidente esgrimió que los recortes de Bush no han cumplido con su promesa de fomentar el empleo y aumentar los ingresos de toda la población. En su lugar, dijo, «los ricos se han hecho más ricos», «la familia media ha visto como caían sus ingresos» y se ha pasado del superávit presupuestario de Clinton a un «déficit récord». La propuesta de Obama no tiene apenas posibilidades de superar el Congreso antes de las elecciones de noviembre, dada la oposición republicana, pero le servirá para marcar un claro contraste entre sus políticas y las de los conservadores.
Los recortes de Bush expiran el 1 de enero del 2013 y si el Congreso no los renueva antes la familia media estadounidense verá como sus impuestos crecen en 2.200 dólares anuales (unos 1.800 euros).