La sensación de urgencia ante la crisis europea hace tiempo que cruzó el Atlántico y EEUU, sin querer «regañar» a los líderes europeos, sí tiene consejos, recomendaciones e incluso peticiones. Ayer, en una rueda de prensa organizada por sorpresa, el presidente, Barack Obama, urgió a Europa a dar «pasos decididos» para inyectar capital en la frágil banca y profundizar la colaboración en sistemas financieros y asuntos presupuestarios. «Cuanto antes actúen y más firmes y concretas sean sus acciones, antes la gente y los mercados recuperarán algo de confianza y más bajos serán en el futuro los costes de las reformas», aseguró.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 09 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Obama no tuvo reparos en confesar, de nuevo, su «preocupación» por la situación en el viejo continente, cuyas consecuencias globales volvió a ejemplificar con una frase que ya usó en Camp David tras la reunión del G-8: «Si hay menos demanda de nuestros productos en lugares como París o Madrid, puede significar menos negocio en sitios como Pittsburgh y Milwaukee», dijo.
Apostó, como viene haciendo desde hace tiempo tanto para su propia economía como para la europea, por dar prioridad a los retos a corto plazo («poner a la gente a trabajar y lograr un crecimiento económico tan rápido como sea posible»), convencido de que eso contribuirá a solventar los problemas de déficit y deuda a medio y largo plazo.
Alabó en concreto reformas estructurales adoptadas en España e Italia. Pero inmediatamente, y aunque había intentado dar un toque optimista asegurando que «las soluciones son duras, pero hay soluciones», Obama lanzó una alerta. «Si solo se recorta y se recorta y la tasa de paro sube y sube y la gente se resiste más a gastar porque siente presión -dijo-, eso puede hacer más difícil implementar algunas de las reformas a largo plazo».
CLAVE ELECTORAL / La comparecencia y las palabras de Obama no se pueden interpretar sin tener en cuenta que las elecciones presidenciales estadounidenses están a menos de cinco meses. Tampoco sin considerar que los últimos siete días han dejado un aluvión de malas noticias para el mandatario, encabezadas por el último informe sobre el paro (que el viernes pasado demostró una pírrica creación de empleo que constata la ralentización de la recuperación económica en EEUU). Y solo tres días después de que los republicanos lograran una importante victoria en Wisconsin (que además hace zozobrar el poder de los sindicatos de funcionarios, tradicionalmente vinculados a los demócratas), la rueda de prensa de Obama era, aun teniendo la vista puesta en Europa, un mensaje a la nación y la oposición.
«La receta de inversiones a corto plazo en crecimiento y empleo con un camino a largo plazo de responsabilidad presupuestaria creo que es el enfoque apropiado que hay que tomar no solo en EEUU sino en Europa», dijo.
Curiosamente, tanto el presidente como los republicanos se atacan mutuamente desde hace tiempo usando Europa como ejemplo. Aunque ayer se resistió a hacer una crítica partidista directa, Obama y los demócratas apuntan frecuentemente que las propuestas republicanas de austeridad y recortes (sumadas a bajadas de impuestos) presentan el riesgo de llevar a EEUU a la misma situación de crisis.
ACUSACIÓN / A la vez, no es inusual que el candidato republicano, Mitt Romney, acuse en sus discursos a Obama con frases como «Europa no está funcionando y el presidente quiere convertirnos en Europa», denuncia de una supuesta entrega desmedida a prestaciones del Estado de bienestar que los conservadores ven como principal causa de los problemas de déficit.
Ayer mismo el líder republicano en la Cámara baja, John Boehner, fue menos comprensivo que Obama con los problemas de España, Grecia o Italia, y aunque el presidente había intentado explicar que la crisis europea va más allá de la deuda y no se puede entender sin circunstancias como la situación del sector bancario, Boehner fue mucho más duro. «Los europeos tienen problemas porque tardaron en enfrentarse a sus problemas -denunció-. El problema es su deuda, no lo demás».