Coincidiendo con el primer aniversario de la operación militar que acabó con Osama Bin Laden, el presidente de EE UU, Barack Obama, viajó este martes por sorpresa a Afganistán para firmar el acuerdo que regulará la relación entre ambos países a partir de la retirada de las tropas extranjeras en el 2014. En pleno año electoral, Obama aprovechó la efeméride para dirigirse a los estadounidenses en horario de máxima audiencia y vender tanto su estrategia de retirada como los logros en la lucha contra los talibanes y Al Qaeda. "El objetivo que fijé, derrotar a Al Qaeda y negarle la posibilidad de rehacerse, está al alcance", dijo desde el país centroasiático.
Obama, durante el discurso a los estadounidenses, desde la base aérea de Bagram, en Kabul, Afganistán. KEVIN LAMARQUE / POOL | EFE
Obama sugirió que la época de las guerras iniciada tras los atentados del 11-S se ha acabado, a pesar de que EEUU sigue operando militarmente en más de un centenar de países, ya sea con tropas regulares o fuerzas especiales. "Esta época de guerra empezó en Afganistán y es aquí donde terminará", dijo el presidente desde la base aérea de Bagram, la misma donde se quemaron los coranes en febrero, reavivando la ira de los afganos contra las tropas estadounidenses. "Hemos viajado durante más de una década bajo la nube negra de la guerra. Y desde aquí, desde la oscuridad que precede el amanecer en Afganistán, podemos ver la luz de un nuevo día en el horizonte", dijo. Lo del amanecer no era figurativo, ya que habló a las 4 de la mañana de Afganistán para coincidir con el horario de máxima audiencia en EEUU.
Nada brilla tanto en el expediente de Obama como sus gestión de eso que Bush llamó la "guerra contra el terror". Y el presidente, pese a las críticas de los republicanos, que le acusan de explotar políticamente la muerte de Bin Laden, aprovechó para sacarle jugo a los progresos de los últimos años. "En los tres últimos años, la marea se ha alterado. Rompimos el momento de los talibanes. Hemos levantado unas fuerzas de seguridad afganas fuertes. Y devastamos al liderazgo de Al Qaeda, acabando con más de 20 de los 30 de sus principales líderes".
Obama también aprovechó para explicar los meses que EE UU tiene por delante antes de la retirada definitiva de sus tropas, así como para explicar el acuerdo alcanzado ayer con el Gobierno de Hamid Karzai. A finales de verano, saldrán de Afganistán otros 23.000 militares estadounidenses, que se unirán a los 10.000 repatriados el año pasado. A partir de entonces, el repliegue continuará de forma escalonada, a medida que se transfiere a las fuerzas afganas la misión de la lucha cotidiana con los talibanes. El objetivo de EE UU, que esbozará durante la próxima cumbre de la OTAN en Chicago, es que el próximo año las fuerzas afganas lideren ya todas las operaciones contra la insurgencia.
Con el acuerdo firmado con Karzai, EEUU se ha asegurado su presencia en el país hasta el 2024. Pero Obama aseguró que las tropas que se queden en el país se dedicarán exclusivamente a perseguir a Al Qaeda y a formar y a asesorar al Ejército afgano. Nada más. "No tendremos bases permanentes en este país, ni nos dedicaremos a patrullar las ciudades y las montañas. Ese será el trabajo del pueblo afgano". Los talibanes reaccionaron ayer y calificaron de "ilegítimo" el acuerdo de partenariado el pacto firmado entre los máximos mandatarios estadounidense y afgano.
El presidente también dijo que no tiene ninguna intención de tratar de moldear Afganistán a imagen y semejanza de EEUU o de erradicar hasta la última huella de los talibanes, misiones completamente imposibles. De hecho, volvió a abrir la puerta a una reconciliación política con los talibanes, con los que su país intenta negociar desde hace algún tiempo. "Los talibanes pueden ser parte del futuro si rompen con Al Qaeda, renuncian a la violencia y respetan las leyes afganas", afirmó. Esas negociaciones están temporalmente atascadas, según varios asesores de la Casa Blanca, por las divisiones internas en el seno de los talibanes.