Se acabó el misterio. Ni su hermana ni su amante. La misteriosa mujer que acompañaba al joven dictador norcoreano es su esposa. Lo anunció ayer la televisión nacional minutos después de las ocho de la tarde, hora local. «Mientras sonaba una canción de bienvenida, nuestro líder supremo, el mariscal Kim Jong-un, salió de la ceremonia con su esposa, la camarada Ri Sol-ju». Y así, con sucinta sobriedad, terminó el desvelo de semanas del gremio de norcoreólogos.
Información publicada en la página 17 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 26 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No se sabe más. Se desconoce el lugar y momento del acontecimiento. Sí se puede afirmar con escaso margen de error que fue la boda de un jefe de Estado con menos representación de primeros ministros y realeza internacional que se recuerda.
La revelación acompañó las imágenes de la pareja en la inauguración de un parque de atracciones. Ambos se sonreían mutuamente durante un espectáculo de delfines y en un paseo un campo de minigolf, pistas de baloncesto y voleibol. Se puede intuir la sorpresa supina de los 24 millones de norcoreanos, que carecen de más oferta televisiva que la propaganda de sus líderes.
De rasgos suaves
Las especulaciones habían surgido desde que la mujer, elegante y de rasgos suaves, apareció en compañía del nuevo líder norcoreano. El acto de ayer fue el cuarto que compartieron en dos semanas, después de haber visitado una guardería, disfrutado de un espectáculo musical y presentado sus respetos al abuelo del líder y fundador del país, Kim Il-sung. Se desconoce el pasado de la primera dama de la única dinastía comunista hereditaria del mundo. Con el nombre de Ri Sol-ju consta una cantante, pero no se ha confirmado que se trate de la misma. Ya se ha descartado que fuera Hyon Song-wol, otra cantante por la que apostaban algunos expertos, con quien Kim Jong-un tuvo un romance juvenil finiquitado por la oposición paterna.
El anuncio confirma el giro, formal al menos, del nuevo líder. Los norcoreanos nunca vieron durante los 17 años de gobierno de su padre, Kim Jong-il, a ninguna de sus esposas oficiales ni amantes. Tampoco le oyeron la voz, y su hijo ya ha dado un par de discursos televisados. Kim Jong-un actúa en público de forma más desenfadada que su hierático predecesor, sonriendo a los niños y estrechando las manos de los trabajadores de las fábricas. También ha levantado la prohibición a las mujeres de llevar minifalda y tacones en público. Es probable que esos gestos den esperanza de vientos de cambio a la juventud norcoreana en la misma medida que asusten al apolillado estamento militar que ha mantenido el país en formol desde el final de la guerra de Corea (1950-1953).