Como hace justo siete años, no son los vientos huracanados los que tienen en vilo a Nueva Orleans y otras muchas localidades de Luisiana, Misisipí y Alabama. Igual que sucedió cuando el Katrina superó el fatídico 29 de agosto del 2005 el defectuoso sistema de diques que protegía la ciudad, el Isaac ha llegado con una descomunal descarga de agua. Y aunque esta vez se trata de un huracán de categoría 1 -rebajado anoche a tormenta- en vez de la máxima de 5 del Katrina, las autoridades están en «alerta elevada». A prueba está una red de 214 kilómetros de diques, muros y bombas de desagüe mejorada con 14.500 millones de dólares.
Un estudiante de la Universidad de Alabama mide la velocidad del viento en Nueva Orleans, ayer. AP / ERIC GAY
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 30 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las características del Isaac aumentan su peligro. Tras tocar tierra en la desembocadura del Misisipí el martes por la tarde con vientos de 128 kilómetros por hora y volver a hacerlo por la noche en la localidad de Houma (Luisiana), la enorme tormenta se movía ayer muy lentamente (a menos de 10 kilómetros por hora). La previsión era que siguiera descargando lluvia incesante durante horas y quizá días, lo que disparaba el riesgo de inundaciones.
Al cierre de esta edición, el sistema de protección mejorado estaba funcionando en Nueva Orleans, donde las autoridades impusieron un toque de queda. «No vemos ningún problema», aseguró Rachel Rodi, la portavoz del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que fue duramente criticado hace siete años por el mal mantenimiento de los diques.
PRIMERAS INUNDACIONES / A unos 150 kilómetros, no obstante, los problemas de inundaciones ya habían comenzado. En Plaquemines, distrito con diques más bajos y no dependientes de las autoridades federales, el agua había sobrepasado las barreras y las autoridades estudiaban explotar controladamente uno para reducir la presión. Se ordenaron evacuaciones obligatorias y al menos cuatro decenas de personas esperaban a ser rescatadas. En toda la región, más de medio millón quedaron sin suministro eléctrico. La Cruz Roja abrió 19 refugios en Misisipí y 18 en Alabama. El agua cortó algunas autopistas. Y se suspendieron los actos previstos ayer para conmemorar, precisamente, a las 1.800 víctimas mortales de Katrina.
Aquel huracán provocó una crisis política para George Bush, criticado por una respuesta inepta, y Barack Obama se está esforzando por no repetir errores. El Isaac, no obstante, llega en medio de una campaña electoral y ya ha sido politizado.
El gobernador de Luisiana, el republicano Bobby Jindal, que canceló su participación en Tampa, ha acusado a la Administración demócrata de no haberle dado los fondos necesarios para afrontar el huracán.
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