La masacre de decenas de civiles perpetrada el miércoles en la localidad de Al-Qubeir (provincia de Hama, centro de Siria) provocó ayer consternación y la firme condena de la comunidad internacional, con Washington a la cabeza y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, pidiendo al presidente sirio, Bashar el Asad, que abandone el poder.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 08 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Menos de dos semanas después de la matanza de 108 personas en Hula (provincia de Homs), grupos opositores denunciaron una nueva ejecución de civiles. Según el presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahmane, al menos 55 personas fueron asesinadas. «Han sido identificadas 49 víctimas, la mayoría miembros de la familia Al-Yatim, entre ellas hay 18 mujeres y niños», explicó. Seis personas más fueron asesinadas en un pueblo próximo.
El Consejo Nacional Sirio (CNS), principal formación opositora siria en el exilio, señaló que los muertos en Al-Qubeir fueron 80, incluidos niños menores de dos años. La masacre la cometieron «las fuerzas del régimen y sus milicias, las shabiha» a cuchillazos, aseguró el CNS. Habitantes de Al-Qubeir, un pueblo suní de granjeros, señalaron a la agencia France Presse que la localidad fue rodeada por tanques y «las tropas comenzaron a bombardear Al-Qubeir sin parar durante horas, luego entró la shabiha con armas de fuego y cuchillos, procedente de pueblos alauís próximos como Asileh».
Dos vídeos mostraban ayer en internet los cadáveres de presuntas víctimas de Al-Qubeir. En uno se ven cuerpos de niños envueltos en sábanas blancas y en otro, personas carbonizadas. El régimen de Damasco negó que se hubiera producido la matanza y calificó las informaciones de «completamente falsas».
LA ONU TIROTEADA / La masacre no se pudo verificar porque el Ejército sirio prohibió el acceso a la localidad a los observadores de la ONU desplegados en Siria, que volverán a intentar hoy llegar. El jefe de la misión, el general Robert Mood, subrayó que los soldados les bloquearon el paso y que algunos civiles detuvieron sus vehículos para advertirles de que sus vidas «corrían peligro». Poco después, uno de los coches de la ONU fue tiroteado a unos 40 kilómetros de Al-Qubeir, un extremo que confirmó y denunció el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en una sesión dedicada a Siria en la Asamblea General.
Ban definió la última masacre como una «barbaridad atroz», afirmó que «cualquier régimen o líder que tolera tal matanza de inocentes ha perdido su humanidad fundamental» y renovó las llamadas a que el Gobierno sirio cumpla el plan del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, que también participó en la sesión y por la tarde se reunió con el Consejo de Seguridad.
Annan, consciente del estancamiento de ese plan, apuntó a la necesidad de nuevas iniciativas. «La comunidad internacional debe llevar la unidad a un nuevo nivel», dijo. «Acciones o intervenciones individuales no solucionarán la crisis», añadió. Una de las opciones, según The Washington Post, es proponer la creación de un grupo de contacto que incluiría junto a los cinco miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad (EEUU, Rusia, China, Reino Unido y Francia) a actores regionales como Arabia Saudí, Catar, Turquía e Irán.
Ese grupo podría negociar una especie de hoja de ruta para una transición política similar a la que se realizó en Yemen, con un calendario para elecciones presidenciales, parlamentarias y la redacción de una Constitución. La fórmula permitiría pelear por sus intereses en Siria a Rusia e Irán, que han apoyado al régimen de Damasco y, en el caso de Moscú, han frenado las sanciones en el Consejo.
Ayer Clinton calificó de «inadmisible» lo ocurrido en Hama. «Siria no puede ser ni será pacífica, estable o democrática hasta que Asad se vaya», afirmó.