Los israelís no elegirán un nuevo Parlamento de forma anticipada en septiembre, como anunció su primer ministro, Binyiamín Netanyahu. Las elecciones se han anulado y la coalición de Gobierno tiene un socio más, el centrista Kadima, principal partido de la oposición y el más votado en las legislativas del 2009. Netanyahu y el jefe del Kadima, Shaul Mofaz -sustituto de Tzipi Livni desde marzo- cerraron un pacto en la madrugada de ayer, cuando la Kneset (Parlamento) estaba a punto de disolverse. El acuerdo da al Ejecutivo un apoyo de 94 de los 120 escaños de la Kneset y le despeja el camino para tomar decisiones de envergadura como atacar a Irán, según analistas israelís. Mofaz, nacido en Irán, formará parte del Gabinete de Seguridad y será viceprimer ministro.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 09 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Cuando vi que la estabilidad se desgastaba, estaba dispuesto a ir a elecciones, pero cuando tuve claro que podía formar el Gobierno más amplio de la historia (...) entendí que podía conservarla sin elecciones», explicó Netanyahu sonriente. Le interrumpió el diputado Nitzan Horowitz, del Meretz (izquierda), gritando: «¡Os burláis de la Kneset, convertís esta casa en un circo».
Mofaz, exministro de Defensa y antiguo jefe del Estado mayor, dijo que el nuevo Gobierno -en el que siguen Israel Beitenu (ultranacionalista), Shas (ultraortodoxos sefardíes), Atzmaut (formación del titular de Defensa, Ehud Barak), y partidos menores- será capaz de «acometer mejor los desafíos de Israel», incluído «un compromiso territorial histórico con nuestros vecinos palestinos». Mofaz, cuyo partido iba a sufrir un golpe en las elecciones, según las encuestas, aseguró hace poco que no gobernaría con Netanyahu.
Mofaz y Netanyahu han pactado temas clave: la sustitución de la Ley Tal -que exime a los judíos ultraortodoxos del servicio militar- por nuevas medidas, la reforma del sistema electoral, el presupuesto y el avance hacia «un proceso de paz responsable que preserve la seguridad de Israel», en palabras de Netanyahu. El pacto fue calificado por la laborista Shely Yajimovich, ahora líder de la oposición, de «alianza de cobardes y el zigzag más ridículo de la historia política de Israel».