Si alguien lee el discurso que Binyamin Netanyahu ofreció ayer en el debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas recibirá reforzado el serio mensaje de alerta que el primer ministro israelí lleva seis meses lanzando. Irán, asegura, está peligrosamente cerca de hacerse con un arma nuclear, tan cerca como para tener el uranio enriquecido necesario para la próxima primavera o el próximo verano. Las sanciones impuestas hasta ahora han funcionado creando presión económica pero no son suficientes. Y, en su opinión, la única forma «pacífica» de evitar que Teherán se haga con la bomba es trazando «una línea roja clara» que disuada a Irán con la amenaza de una intervención militar.
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 28 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Si alguien vio el discurso, en cambio, la seriedad del mensaje («se está haciendo tarde, demasiado tarde») puede perderse. El mandatario israelí eligió ilustrar ante la comunidad internacional su advertencia con un rudimentario gráfico con el dibujo infantiloide de una bomba, sobre la que trazó realmente con rotulador una línea roja. Y era esa imagen, más que la alerta, lo que se propagaba como la espuma por las redes sociales inmediatamente. Jeffrey Goldberg, reportero de The Atlantic, llegó a definir el momento como «el equivalente de la silla de Clint Eastwood», el gag del cineasta en la convención republicana que eclipsó el discurso de Romney.
Aunque ayer mismo se filtró en Israel un informe en el que se reconoce la efectividad de las sanciones y se sugiere seguir intentando presionar a Teherán con otra ronda y Netanyahu no habló directamente en la ONU de la opción militar, sí usó el podio para extender al mundo la reclamación del marcaje de la línea roja que lleva meses haciendo al presidente de EEUU, Barack Obama.
LLAMADA CON OBAMA / Pese a que el israelí ha fracasado de momento en su intento de doblegar al ocupante de la Casa Blanca, finalmente logró que se organice para hoy una conferencia telefónica entre ambos. Esta será la única conversación bilateral que durante esta Asamblea de la ONU mantendrá Obama, que ha optado en campaña electoral por delegar toda la diplomacia en su secretaria de Estado, Hillary Clinton, que ayer mantenía en Nueva York reuniones con líderes mundiales para abordar la cuestión iraní.
«Las líneas rojas no llevan a la guerra, la previenen», dijo ayer Netanyahu, que definió el actual momento como «una guerra entre la modernidad y las fuerzas medievales del islam radical» y también aseguró que un Irán con armas nucleares sería «escasamente diferente» a una Al-Qaeda nuclear.