A 80 ascienden los muertos en el estado brasileño de Bahía como consecuencia de la crisis de seguridad derivada de la huelga de un tercio de sus 30.000 policías. El número de muertos computados en los últimos cinco días puede aumentar por la persistencia de focos de violencia. La mayoría de los crímenes fueron cometidos en Salvador, la capital, y sus alrededores.
El gobernador Jaques Wagner mantiene su idea de que detrás de las reivindicaciones salariales y laborales se trató de esconder un complot de más vasto alcance.
En ese contexto, se ha informado del arresto de uno de los policías líderes de la huelga. La medida de fuerza se puso en marcha con un programa de seis puntos que incluía mejoras salariales, el pago de horas adicionales, así como por situaciones peligrosas y accidente.
Según el presidente de la Asociación de Policías y Bomberos, Marco Prisco, ahora solo exigen dos cosas: amnistía para los que lideraron la protesta y el pago de una "gratificación” por ejercer de policía. "Son demandas simples. Uno es relativo al retorno al trabajo de los colegas y el otro es cumplir lo que determina la ley", ha señalado.
El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, enviado especialmente al escenario de la crisis por la presidenta Dilma Rousseff, reiteró que los protagonistas de una revuelta que dejó a Salvador y su periferia en una situación de indefensión, serán enviados a un presidio federal.
La capital del estado y uno de los principales destinos turísticos de Brasil, trataba lentamente de recuperar su normalidad, sobre la base de la presencia de efectivos del Ejército y la Marina.
El caos se adueñó de Salvador a pocos días de comenzar su carnaval, considerado el gran acontecimiento público y cultural del año. Por lo pronto, la presencia militar en los barrios turísticos, intenta ofrecer al visitante una sensación de que todo está bajo control. Pero los acontecimientos que sacuden a Bahía desde mediados de la semana pasada ya tienen un fuerte impacto económico con la caída de las reservas hoteleras.
"Sin informaciones oficiales, con decenas de rumores sobre saqueos y cancelaciones de eventos, muchos piensan en anticipar la vuelta a casa, mientras otros rehacen sus expectativas en uno de los períodos más lucrativos del año", señaló el diario paulista Estado sobre aquellos visitantes que se encontraron con una Salvador sumida en el caos, y los comerciantes que ven perder las oportunidades que ofrece el carnaval.