El Periódico

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CONSECUENCIAS DE LAS FILTRACIONES DEL EXEMPLEADO DE LA CIA

El monstruo del espionaje

Las filtraciones de Snowden revelan el enorme aparato de vigilancia de Estados Unidos

Un megacentro en Utah almacenará 100 años de comunicaciones mundiales

IDOYA NOAIN
NUEVA YORK

Martes, 11 de junio del 2013

Obama desciende del 'Air Force One' en Maryland, a su regreso de California, ayer.

A Edward Snowden, el hombre que ha hecho estallar el escándalo sobre el espionaje indiscriminado en la red y en las telecomunicaciones que desde hace años lleva a cabo Estados Unidos, le preocupaba «lo masivo e invasivo que se ha vuelto el sistema». Sus revelaciones han permitido empezar a entender el alcance de esa intrusión. Y eso que quizá solo haya mostrado la punta del iceberg.

La Administración de Barack Obama, el Congreso y numerosas empresas subcontratadas por el Gobierno se esconden tras las barreras de la seguridad nacional o las órdenes secretas, pero expertos y medios de comunicación han empezado a sacar a la luz las monstruosas dimensiones que el Gran Hermano estadounidense ha logrado adquirir, impulsado por inversiones multimillonarias y por avances tecnológicos.

El 2003 fue un momento clave en el lanzamiento de la carrera de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) hacia el control total de lo que se llama «'big data'» (información extraída de la actividad en la red, de compañías telefónicas y de otras fuentes como las transacciones bancarias o tarjetas de crédito).

Entonces la Administración de George Bush lanzó con ese fin una inversión de más de 12.000 millones de euros. Algunos de los programas que financió tuvieron que ser detenidos al ser expuestos públicamente, pero otros lograron mantenerse en secreto, acrecentando las capacidades de la NSA, la agencia militar con un presupuesto estimado en unos 6.000 millones de euros.

El progreso siguió un doble camino. Por una parte, se crearon programas que permiten recopilar billones y billones de bits de información. Por otra, se empezó a trabajar en códigos para romper la encriptación, una de las últimas barreras que quedan en la protección de información en la red.

ACCESO / Aunque EEUU se ha metido en problemas al privatizar hasta el 70% de sus operaciones de espionaje, creando riesgos como el de la filtración de Snowden, que trabajaba para una empresa privada (Booz Allen Hamilton), ha dado pasos de gigante. Parte de su éxito se logra, como demuestra el programa PRISM, accediendo a los servidores de los colosos de internet (que insisten en que el Gobierno no tiene acceso directo a esos servidores, aunque se ha confirmado que las empresas crearon sistemas especiales 'on line' que dan acceso a las autoridades).

Otra parte se logra con programas como uno llamado 'Real Time Regional Gateway' (que primero dependía de la NSA y luego, rebautizado como Nexus 7, pasó a manos de DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa). Desplegado primero en Irak y Afganistán, ese programa recogía múltiples fuentes de información, incluyendo datos telefónicos y otros obtenidos con 'drones'. Cuanta más información se metía en los programas informáticos mejor funcionaban los análisis del sistema. Eran, como le ha dicho una fuente a 'The Wall Street Journal', «literalmente capaces de predecir el futuro».

Con el desarrollo de programas como esos, órdenes de espionaje de registros de llamadas que facilitan el acceso a los legalmente más desprotegidos e igualmente útiles «metadatos» y el acceso a los servidores de los gigantes de internet se plantea otro reto: dónde acumular tal cantidad de información (y más aún de forma indefinida). Y parte de la respuesta se encuentra cerca de Salt Lake City. Allí abrirá en septiembre el Utah Data Center, 140.000 metros cuadrados de instalaciones ultraprotegidas de la NSA en las que se han invertido 1.500 millones.

«Tendrán capacidad para almacenar algo así como 100 años de comunicaciones mundiales», desveló William Binney, un exdirector técnico de la NSA, que precedió a Snowden como filtrador. Desveló, por ejemplo, detalles sobre 'Stellar Wind', otro programa secreto, con el que la NSA repartió por todo EEUU decenas de interceptores de comunicaciones, lo que pone en cuestión que solo se espíe a extranjeros.

El otro gran reto de EEUU es superar la encriptación. Y en ese campo entra el desarrollo de uno de los ordenadores más rápidos del mundo para conseguir romper los códigos que protegen la información. La revista 'Wired' el año pasado dio detalles sobre High Productivity Computing System, el programa lanzado en el 2003 con que se plantea crear la supermáquina. Según la publicación, fue un éxito.

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