El procedimiento de infracción abierto por la Comisión Europea se refiere a tres aspectos de la nueva Constitución húngara y de la legislación secundaria que ha entrado en vigor a principios de año. La Unión Europea quiere saber si el nuevo ordenamiento afecta a la independencia del Banco Central y a la de la agencia de protección de datos, y pone en duda la necesidad de cambios en la edad de jubilación de los jueces. La Comisión también ha solicitado información adicional sobre la independencia del poder judicial. Sin embargo, las colusiones entre la nueva legislación y los valores en los que se fundamenta la UE contenidos en el tratado comunitario son muchas más y muy alarmantes.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 19 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Viktor Orban, el primer ministro, se ha lanzado a la reforma de los fundamentos del Estado aprovechando la mayoría absoluta que su partido, el conservador Fidesz, consiguió en las elecciones celebradas en el 2010, una mayoría que le permite controlar las dos terceras partes del Parlamento.
LA NACIÓN
La salvaguarda
de la cristiandad
La nueva Constitución va precedida del primer verso del himno nacional que reza: «¡Dios, bendice a los húngaros!» Donde antes decía: «Hungría es una República», la nueva Carta Magna asegura: «Nuestra patria se llama Hungría». De este modo, no se refiere a Hungría como una república si no que identifica a la nación política con la nación étnica y con las raíces cristianas bajo la protección de la corona de San Esteban, adjudicándose «el papel de salvaguarda nacional de la cristiandad». Define como húngaro a toda persona nacida de padres húngaros y se considera responsable de la suerte de los tres millones de personas de origen magiar que viven fuera de sus fronteras.
LAS CUESTIONES CIVILES
Sin derechos para
las minorías
La ley fundamental contempla la defensa de la vida desde el momento de la concepción, lo que excluye el aborto. Define el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer. No contempla los derechos de las minorías e ignora la discriminación por razón de género. Además, en ningún caso admite la libertad condicional. La nueva legislación también recorta el código laboral y las atribuciones de los sindicatos.
EL PODER JUDICIAL
Purga de jueces y menos competencias
El capítulo de cambios referidos al poder judicial es uno de los más preocupantes. La edad de jubilación de los jueces pasa de 70 a 62 años sin argumentos razonables que justifiquen el cambio. La medida afecta a más de 200, el 10% de la carrera judicial, lo que permite pensar en una purga.
Queda abolido el Consejo Judicial que era el órgano colegial administrativo de los jueces y lo sustituye una oficina con una única persona al frente, que actúa sin ningún control y será quien nombre a nuevos jueces en sustitución de los jubilados anticipadamente.
El Tribunal Constitucional pierde competencias, especialmente en cuestiones económicas y sociales, y los ciudadanos deberán superar muchas más trabas para recurrir a dicho tribunal. En todos los casos, la presencia de jueces y magistrados próximos al Fidesz se ha multiplicado.
EL BANCO CENTRAL
Pérdida de la independencia
La independencia del Banco Central que fija la política monetaria ha quedado en entredicho por el aumento del número de vicegobernadores y de consejeros cuyo nombramiento corresponde al Parlamento dominado por el Fidesz. También la independencia de la agencia de protección de datos resulta erosionada.
LEY ELECTORAL
Se reducen las circunscripciones
Una nueva ley electoral aprobada el 23 de diciembre pasado ha reducido el número de las circunscripciones electorales con el resultado de que favorece al partido mayoritario, que no es otro que el Fidesz. Se reconoce el derecho de voto a los ciudadanos de origen húngaro de otros países, lo que ha despertado la alarma de los vecinos como Eslovaquia, Rumanía, Serbia o Ucrania.
LEY DE PRENSA
Una mordaza no homologable
Hungría estrenó la presidencia de turno de la UE en enero del pasado año con una ley de prensa calificada de mordaza por las varias violaciones del derecho a la libertad de información que contenía. Una sentencia del Tribunal Constitucional obligó a modificarla, pero la situación de la libertad de prensa sigue siendo no homologable a una democracia.
LA HISTORIA
Las herencias nazi
y comunista
Orban considera al Partido Socialista como el heredero del viejo partido comunista durante la dictadura y por ello sus dirigentes podrán ser perseguidos.
Curiosamente, la Constitución, cuando habla de la herencia histórica, no reconoce la continuidad legal de la Constitución comunista de 1949 y sí parece reconocer la de los regímenes de Miklós Horthy y de Ferénc Szalasi, aliados de Hitler, bajo cuyos gobiernos hubo deportaciones masivas de judíos húngaros.