El nuevo enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria, Lakhdar Brahimi, tachó ayer su misión de «casi imposible» ante la escalada de violencia en el país gobernado por el presidente Bashar el Asad. El diplomático argelino, que ha relevado en su puesto al exsecretario general de la ONU Kofi Annan, admitió que tiene por delante una labor muy difícil y teme por el «peso» de su responsabilidad.
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 04 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En declaraciones a la BBC en Nueva York, Brahimi señaló: «Llego a este trabajo con los ojos abiertos, sin ilusiones. Sé lo difícil que es, casi imposible. No puedo decir imposible, [sino] casi imposible», dijo.
Brahimi, consciente de que han muerto más de 20.000 personas desde que estalló el conflicto sirio el pasado marzo, reconoció estar «asustado por el peso de la responsabilidad. La gente ya está diciendo que hay muertos y [está preguntando] ¿Qué está usted haciendo?», comentó el diplomático. «Y no estamos haciendo mucho. Eso en sí mismo es un peso terrible», respondió.
CAMBIO URGENTE / Brahimi, que espera mantener el plan de paz de Annan con adaptaciones, calificó al Gobierno de Asad de «intransigente» y pidió un cambio político «fundamental y urgente» en Siria, al tiempo que marcó distancias con los rebeldes al afirmar que no se unirá a ellos.
En Damasco, el ministro sirio de Información, Omran Zubi, aseguró que la mediación de Brahimi fracasará si hay países que siguen armando a los rebeldes. «El éxito de la misión del enviado depende de que Catar, Arabia Saudí y Turquía paren inmediatamente el envío de armas, cierren las fronteras ante la llegada de los terroristas y dejen de acoger a refugiados», manifestó Zubi, que pidió el compromiso de estos países con el plan de Annan para Siria.
Justo lo contrario reclamó el presidente del opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), Abdul Baset Sedia, que pidió a la comunidad internacional que arme a los rebeldes para poder defender a la población civil de los ataques de las fuerzas de Asad, tras reunirse en Madrid con el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo.
Occidente, mientras, se prepara para responder a Asad si este intentara recurrir a su arsenal de armas químicas. «Nuestra respuesta sería masiva y fulminante», amenazó el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius. En Siria, un bombardeo aéreo en Al-Bab, en la provincia de Alepo (norte) causó ayer 25 muertos, mientras que un coche bomba mató a cinco personas en Damasco.