El narcosurrealismo mexicano alcanzó ayer una de sus más altas cotas. Las autoridades militares informaron de que el domingo mataron por casualidad en Coahuila al segundo gran capo de México, Heriberto Lazcano, alias El Lazca y Verdugo, líder de la más violenta organización criminal del país, Los Zetas. Y poco después, las autoridades civiles informaron de que un comando armado se llevó sin más su cuerpo en una carroza fúnebre de la modesta funeraria García, con su propietario al volante.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 10 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El gran despliegue militar que estos días peinaba el estado norteño de Coahuila buscaba a los asesinos de Eduardo Moreira, hijo mayor de Humberto Moreira, exgobernador y expresidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que domina ese estado y volverá al poder federal el próximo 1 de diciembre. Todo apuntaba a que Eduardo, de 25 años, fue asesinado como venganza por la muerte del sobrino de Miguel Treviño, segundo de Los Zetas, en un enfrentamiento.
El Ministerio de Marina, que está al frente de estos operativos de la narcoguerra, explicó en un comunicado que una de sus patrullas fue atacada con granadas el domingo, cuando le marcó el alto a un vehículo en las inmediaciones del campo de béisbol de la localidad de Progreso. En el consiguiente tiroteo, fueron abatidos dos sujetos que viajaban con sendos fusiles de asalto, un lanzagranadas y un lanzacohetes, con abundante munición y proyectiles para todos.
El fiscal estatal de Coahuila, Homero Ramos, narró por su parte que los cuerpos de los presuntos delincuentes fueron trasladados a la funeraria García, de la población de Sabinas, para su identificación y necropsia. Uno llevaba un carnet: Mario Rodríguez. Era el guardaespaldas. Los peritos tomaron todas las huellas y fotos necesarias. Pero horas después «se presentó un comando armado, sometió al personal, tomó los dos cuerpos y en una carroza los sustrajo de las instalaciones, obligando al propietario a conducir el vehículo».
CRIMINAL MUY TEMIDO / El fiscal Ramos no explicó por qué el lugar estaba desguarnecido ni cómo regresó el dueño de la funeraria, que le dio esa versión. Pero añadió que «los trabajos de investigación» de las huellas dactilares, así como la comparación de fotografías, «resultaron positivos» y señalaron que el muerto desaparecido era Heriberto Lazcano Lazcano, nacido en 1975, de 1.60 de estatura. El Lazca, el más temido de los criminales que, más que traficar droga, cobra derecho de paso a los traficantes y derecho de piso al resto de ciudadanos, a los que secuestra y extorsiona.
Los militares buscaban a Miguel Treviño y acabaron por toparse con Heriberto Lazcano. Precisamente cuando ambos se encuentran enfrentados en el interior de Los Zetas, organización asediada además por el cártel del Golfo, que la creó, y el del Pacífico, que encabeza desde Sinaloa el poderoso Joaquín el Chapo Guzmán.
Los mexicanos recibieron con sorna la noticia de la muerte de El Lazca. Igual que el día anterior vieron como el jefe de Los Zetas en esos estados del noreste, Salvador Alfonso, el Ardilla, se burló al ser presentado como responsable de todos los delitos de la zona, incluida la muerte de 72 indocumentados hace dos años y la reciente fuga, por la puerta, de 133 reclusos de la cárcel de Piedras Negras. El PRI exigió desde el Senado una explicación más veraz. Y muchos hablaron de «noticias de fin de sexenio», con las que paliar del dolor de la narcoguerra.