La cancillera alemana, Angela Merkel, afirmó ayer, sin ambigüedades, que desea la permanencia de Grecia en la zona euro, pero no dio ninguna señal de ceder a la petición del primer ministro griego, Andonis Samarás, de que se le conceda más tiempo para cumplir con los objetivos de déficit que le exige Bruselas. La mandataria alemana reiteró que hay que esperar al informe que la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo) presentará previsiblemente a finales de septiembre.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 25 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Después de reunirse durante algo más de una hora con Samarás en Berlín, Merkel afirmó: «Quiero decir claramente que Grecia es parte de la zona euro y que quiero que permanezca en la zona euro; el euro es mucho más que una moneda. El euro es una idea de una Europa unida, una Europa irreversible». La cancillera reconoció los esfuerzos y sufrimientos de los griegos y aseguró que Alemania y Europa continuarán respaldándoles. «Tenemos el compromiso de ayudar», señaló la jefa del Gobierno alemán, aunque tampoco se olvidó de recordar que Atenas debe cumplir con sus obligaciones.
'GREXIT' / Las palabras de Merkel estuvieron condicionadas por dos factores. En primer lugar, por la contundencia con la que el jueves por la noche el presidente francés, François Hollande, expresó su apoyo a Grecia, lo que dejó en evidencia la ambigüedad de la cancillera. Además, el Financial Times Deutschland publicó ayer que el Gobierno alemán ya trabaja con la hipótesis de un eventual abandono del euro por parte de Grecia. El diario explica que en el Ministerio de Finanzas, que dirige Wolfgang Schäuble, un grupo denominado Grexit, unión de las palabras Grecia y exit (salida, en inglés) estudia las consecuencias que esta situación generaría. El portavoz del dicho ministerio, Martin Kotthaus, no desmintió la información. «Los ciudadanos esperan del Gobierno que esté preparado para todos los escenarios relacionados con la crisis por improbables que sean», dijo.
Por su parte, Samarás insistió en que su país no quiere más dinero, sino «más tiempo para respirar» y aseguró que las medidas del Gobierno que preside «darán pronto frutos».
En Atenas, toda la oposición criticó con dureza a Samarás por su supuesta «sumisión a la rigidez del Gobierno alemán», según las palabras utilizadas por la coalición de izquierda radical Syriza.