La cancillera alemana, Angela Merkel, cedió finalmente a las presiones y decidió a última hora del domingo apoyar al candidato de la oposición, Joachim Gauck, como próximo presidente de Alemania, en sustitución de Christian Wulff, quien dimitió el viernes a causa de un escándalo de presunta corrupción.
Gauck, propuesto inicialmente por los socialdemócratas y los verdes, se ha convertido así en un candidato de consenso al recibir también el apoyo de la coalición gubarnamental formada por la Unión Democrátacristiana (CDU) y los liberales. Merkel se opuso en el 2010 a la candidatura de Gauck y prestó un decidido apoyo a su propio candidato, el conservador Wulff. Pero en esta ocasión, la cancillera ha preferido evitar un nuevo pulso político con la oposición para centrarse en la crisis de la zona euro.
Gauck, de 72 años, es un pastor protestante y activista de los derechos humanos en la Alemania del Este, que luchó contra el régimen comunista de la antigua República Democrática Alemana. No pertenece a ningún partido político y se define a sí mismo como "conservador liberal inclinado hacia la izquierda".
La Asamblea Federal, compuesta por los parlamentarios nacionales y los representantes de los estados federados, debe elegir el nuevo presidente antes del 18 de marzo. La presidencia es un cargo básicamente protocolario en Alemania, con nulas atribuciones políticas, pero constituye la jefatura del Estado.