El primer ministro egipcio, Kamal Ganzuri, ha asumido su responsabilidad política por los disturbios la noche del miércoles en un partido de fútbol en Port Said, donde murieron más de 70 personas. Ganzuri asegura que está dispuesto a rendir cuentas si se lo piden.
Los disturbios se produjeron en la ciudad de Port Said, en el noroeste de Egipto, al término de un partido de fútbol de la liga egipcia. ATLAS
"Estoy dispuesto a cumplir con cualquier instrucción que me pida rendir cuentas, porque sé que soy responsable políticamente", ha dicho Ganzuri en un discurso ante el Parlamento, que hoy celebra una reunión de urgencia para analizar los sucesos.
El presidente del Parlamento egipcio, el islamista Saad Katatni, ha alimentado también la polémica al considerar que la tragedia en el estadio de fútbol en Port Said fue debida a "la deficiencia y la negligencia" de los cuerpos de seguridad. Katatni, miembro del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, consideró que las fuerzas de seguridad "no cumplieron ni con su misión ni con su profesión por la falta de organización ante estos acontecimientos".
Mientras, grupos de manifestantes han cortado el tráfico en la emblemática la plaza de Tahrir de El Cairo y los accesos a la sede de la radiotelevisión egipcia en protesta por la tragedia del miércoles por la noche en un partido de fútbol en la ciudad mediterránea de Port Said, en la que murieron más de 70 personas.
Una fuente de los servicios de seguridad ha confirmado que los manifestantes impiden el acceso de los vehículos a Tahrir, donde hay cientos de personas acampadas desde el pasado día 25 de enero para pedir la renuncia de la Junta Militar que gobierna el país. Por otra parte, decenas de manifestantes se han congregado en la plaza de Talaat Harb, muy próxima a Tahrir, para manifestarse por la masacre.
El cercano edificio del Ministerio del Interior ha reforzado las medidas de seguridad por el temor a que los ultras del club cairota Al Ahly, uno de los implicados en la batalla campal, y sus eternos rivales del Zamalek, aborden la sede.
Un responsable del club egipcio Al Masry, Mohamed Sein, ha denunciado la existencia de baltaguiya (matones) infiltrados entre los hinchas del equipo de la ciudad de Port Said. "No entiendo cómo (los hinchas de Al Masry) pudieron hacer eso después de haber ganado. Creo que había baltaguiya (matones) infiltrados que les empujaron a hacerlo", dijo Sein en el estadio de Port Said. El Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de los Hermanos Musulmanes, que controla casi la mitad del Parlamento egipcio, acusó a los partidarios del antiguo régimen de Hosni Mubarak de los trágicos sucesos.
La salvaje batalla entre los aficionados del Al Masry, de Port Said, y los de Al Ahly estalló cuando el árbitro pitó el final del partido, que acabó con victoria local (3-1), y los seguidores del club local invadieron el terreno de juego para agredir a los jugadores visitantes.