El Partido Socialista de Serbia (SPS) ha decidido no renovar el acuerdo de Gobierno con la formación europeísta del expresidente Boris Tadic y pactar el nuevo Ejecutivo con la formación nacionalista del actual presidente, Tomislav Nikolic. Algunos analistas ven en esta coalición un retorno a los últimos años de la era de Slobodan Milosevic. En 1999, durante la campaña de bombardeos de la OTAN en la guerra de Kosovo, el SPS --entonces liderado por Milosevic y ahora reformado-- estaba aliado con Nikolic, entonces dirigente del ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS) liderado por Vojislav Seselj, actualmente sometido a juicio en el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY) por crímenes de guerra.
El actual líder del SPS, Ivica Dacic, al que los resultados de las legislativas del pasado 6 de mayo situaron nuevamente en la posición de partido bisagra, con 44 escaños, intentó reeditar la coalición con el Partido Democrático (DS) de Tadic (67 diputados), con el que gobernó en la pasada legislatura, pero finalmente ambas formaciones fueron incapaces de alcanzar el acuerdo. Finalmente la nueva coalición se agrupará en torno SPS y al Partido Serbio de Progreso (SNS), la formación que creó Nikolic tras abandonar el SRS en el 2008 y que se proclamó ganador de las pasadas legislativas con 73 escaños.
Tras haber perdido la jefatura del Estado, al ser Tadic derrotado en las elecciones presidenciales (celebradas también el 6 de mayo) por Nikolic, los europeístas del DS quedarán ahora también apartados del Gobierno y serán la principal fuerza de la oposición.
Aunque Nikolic, que nunca ha ocultado sus simpatías por las posiciones pro-rusas, asegura ahora que mantendrá a Serbia por la senda que conduce a la Unión Europea (UE), el pasado ultranacionalista y antieuropeo del actual presidente despierta muchos recelos. Hace algunas semanas desató la indignación internacional cuando negó que en Srebrenica --el enclave bosnio donde en 1995 fueron asesinados 8.000 hombres y adolescentes musulmanes-- no se había cometido ningún genocidio.