La máquina electoral nunca para en Estados Unidos. Como mucho, en noches como la del martes, se da un respiro. Y el de este año ya pasó.
La victoria de Barack Obama y, sobre todo, la derrota de Mitt Romney han disparado la atención a las próximas elecciones presidenciales , el 2016. Y nunca es demasiado pronto, especialmente para un Partido Republicano al que los resultados han mostrado su creciente desconexión con la realidad de un país demográficamente cambiante. Los conservadores están sumidos ya en un proceso de reflexión sobre cómo actuar. Nadie que quiera luchar por la Casa Blanca en cuatro años puede dar a partir de ahora un paso en falso.
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