Las comparaciones son odiosas. En Francia, entre su actual presidente, François Hollande, y su antecesor Nicolas Sarkozy. En Europa, entre el excanciller alemán socialdemócrata Gerhard Schröeder y el plan que el socialista Hollande anunció para devolver al país al crecimiento en dos años a cambio de subir los impuestos a los más ricos, pero también a la clase media. La iniciativa se ha bautizado como Agenda 2014, recordando la Agenda 2010 que Schröeder puso en marcha en el 2003 para reformar el país y que le costó el cargo en las siguientes elecciones. El resultado es que a hora Alemania es más competitiva que Francia. Pero para el diario Le Monde, «no es Schröeder todo el que quiere».
François Hollande recibe en el Elíseo al presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, ayer. AP / MICHEL EULER
Información publicada en la página 19 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 11 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En el editorial de Le Monde, el director del rotativo afirma que no se puede contar con que el paro deje de aumentar a finales del 2013. Y el economista Henri Sterdyniak, del Observatorio Francés de las Coyunturas Económicas, pone en duda que Hollande decida «bajar el coste del trabajo aceptando bajar el poder adquisitivo a asalariados y jubilados».
Los dos máximos pretendientes al liderazgo dejado en la derecha por Sarkozy, el exprimer ministro François Fillon, y el secretario general de la UMP, Jean-François Copé, tampoco desaprovecharon para denunciar lo que consideran ausencia de cualquier reforma estructural. Desde dos posiciones antagónicas, la ultraderechista Marine Le Pen y el jefe de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon pronosticaron que este drástico programa de reducción de 30.000 millones de euros llevará directo a la depresión.
EL FANTASMA DE LA RECESIÓN / Ayer mismo se hizo público que en el tercer trimestre el país retrocederá en un 0,1 %. Francia ha encadenado ya tres trimestres seguidos con crecimiento nulo y corre el riesgo de entrar en recesión en el último de 2012. Según el análisis del sindicato de Impuestos Solidarios francés, el incremento de la declaración de la renta que supone no compensar durante dos ejercicios la subida de la inflación afectará a dieciséis millones de hogares fiscales. A la clase media, sin embargo, Hollande le promete que al final de su quinquenio, en el 2017, estará mejor de como se la encontró.