El Periódico

El espionaje de EEUU se reafirma sobre la "gran amenaza" de Rusia pese a las críticas de Trump

El jefe de la inteligencia dice que el Kremlin tuvo que aprobar la injerencia en las elecciones

El espionaje de EEUU se reafirma sobre la "gran amenaza" de Rusia pese a las críticas de Trump

JIM WATSON

Los responsables de la inteligencia estadounidense, en el Congreso.

Jueves, 5 de enero del 2017 - 16:22 CET

En su penúltima pirueta para desacreditar a los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Donald Trump salió en defensa del fundador de Wikileaks, Julian Assange, uno de los hombres más denostados por la clase política de su país. Pero sus comentarios solo han servido para ahondar la brecha que le separa del aparato de seguridad que quedará a su mando en apenas dos semanas, porque la opinión de la inteligencia sobre la presunta injerencia rusa en las pasadas elecciones no ha cambiado. Así quedó de manifiesto en la primera comparecencia ante el Congreso de los jefes del espionaje. En una declaración conjunta, afirmaron que el robo de información al Partido Demócrata y su posterior filtración solo pudieron ser autorizados por los más altos cargos del Kremlin.

De la comparecencia ante uno de los comités del Senado apenas salieron detalles nuevos de cómo se habría producido el ciberataque, ya que todas las partes están esperando a que la próxima semana se haga público el informe encargado por la Casa Blanca para esclarecer lo sucedido. Pero durante las tres horas de testimonios quedó claro que las dudas aireadas por el presidente electo no han influido en la percepción de los servicios de espionaje. “Nuestra conclusión es que solo los más altos cargos rusos pudieron autorizar el reciente robo de datos y su filtración, dado el alcance y la sensibilidad de los objetivos”, afirmaron en un comunicado conjunto el director nacional de Inteligencia, James Clapper, su homólogo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el almirante Mike Rogers, y el subsecretario de Inteligencia para la Defensa, Marcel Lettre.

Trump sopesa cambios en el espionaje

El presidente electo de Estados Unidos baraja una remodelación de los servicios de inteligencia, según publica el 'Wall Street Journal'. Donald Trump considera que tanto la CIA como la Oficina del Director Nacional de Inteligencia están excesivamente politizadas y ha encargado a su equipo que prepare una remodelación de ambas agencias, a las que se ha enfrentado a raíz de las conclusiones que han extraído respecto a la ciberinjerencia extranjera en las pasadas elecciones. En el caso de la CIA, Trump pretende reducir el número de funcionarios de su sede en Virginia y aumentar el número de agentes desplegados sobre el terreno, según fuentes del diario neoyorquino.

LA SOLEDAD DE TRUMP

Clapper insistió en que su grado de confianza respecto a las conclusiones de las distintas agencias de seguridad es “muy alto” y añadió que, si bien el ciberataque no afectó al escrutinio de los votos, es posible que las informaciones publicadas sobre la campaña de Hillary Clinton y el Partido Demócrata tuvieran un impacto sobre el electorado. Desde que se publicaran las alegaciones hace unos meses, Trump ha tratado de desacreditar a los servicios de espionaje, acusándolos de haberse equivocado en otras ocasiones, particularmente respecto a las armas de destrucción masiva que sirvieron de pretexto para invadir Irak en el 2003. Desde su punto de vista, aceptar la tesis de la interferencia rusa equivaldría a restar legitimidad a su victoria.

Pero en este sentido, Trump se está quedando solo. Durante la audiencia en el Senado, otros miembros de su partido se alinearon con los servicios de inteligencia “Todos los estadounidenses deberían sentirse alarmados por el ataque ruso a nuestra nación”, dijo John McCain, el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas. McCain lamentó que la Casa Blanca carezca de una política coherente para castigar los ciberataques patrocinados por otros estados, un arma geopolítica cuyo empleo sigue aumentando, según constataron los responsables de la inteligencia.

Esos ataques no solo han partido presuntamente de Rusia, un actor definido como “una gran amenaza” para EEUU por sus capacidades cibernéticas, sino también de países como Irán, Corea del Norte o China. Al Gobierno de Pekín se le ha acusado entre otras cosas de robar secretos comerciales y 22 millones de archivos de funcionarios estadounidenses a mediados del 2015.

LA CREDIBILIDAD DE ASSANGE

Después de una larga espera, la Administración Obama tomó represalias la semana pasada contra Rusia al expulsar a 35 supuestos espías rusos de EEUU e imponer nuevas sanciones al Kremlin. Y Trump, que pretende reestructurar los servicios secretos cuando llegue al poder, volvió a defender la inocencia de Moscú aprovechando una entrevista a Assange en Fox News en la que el fundador de Wikileaks negó que Rusia le proporcionara la comprometedora información que publicó del Partido Demócrata durante la campaña.

“Assange dijo que alguien de 14 años podría haber hackeado a Podesta. ¿Por qué fue tan imprudente el Comité Nacional Demócrata? ¡También dijo que los rusos no le dieron la información!”, escribió el miércoles en Twitter. Esas palabras no sentaron bien en su partido. Paul Ryan, el jefe de los republicanos en el Congreso, describió a Assange como “un adulador de Rusia”, y otros afirmaron que la inteligencia estadounidense les merece mucha más credibilidad que el fundador de la web de transparencia. El propio Trump llegó a sugerir en el 2010 que Assange merecía la pena de muerte por publicar en su día miles de documentos secretos estadounidenses.

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