Salvo por los carteles electorales era difícil imaginar que ayer Argelia celebraba elecciones legislativas. El hastío de la sociedad a los abusos de poder, la falta de trabajo y de perspectivas en uno de los países más ricos de África se reflejó desde primera hora de la mañana en los centros de voto, muy poco concurridos. A las seis de la tarde, hora local, había votado el 35% del electorado.
Dos mujeres depositan su voto ayer en uno de los colegios electorales de Argel. REUTERS / LOUAFI LARBI
Información publicada en la página 16 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El régimen argelino se juega toda su legitimidad en las urnas después de haber emprendido, tras estallar la primavera árabe, una batería de concesiones -desde el aumento de salarios a los funcionarios hasta subvenciones de productos básicos de alimentación- para frenar las protestas. Sin embargo, las promesas del presidente, Abdelaziz Buteflika, no han calado en la sociedad cuya juventud indignada representa más del 75% de la población.
NIVEL DE CONFIANZA / Precisamente, los más de 21 millones y medio de argelinos que han sido llamados a las urnas han de servir para medir el nivel de confianza de los ciudadanos al proceso de reformas que el régimen argelino arrancó en el 2011. «¿Qué van a hacer los elegidos en la Asamblea Nacional? Nada. Aplicarán lo que ordene el presidente», manifestó a EL PERIÓDICO el joven El Mizz, desde la ciudad de Tizi-Ouzu.
En estas elecciones, la alternativa política a las formaciones tradicionales que han dominado hasta ahora la Asamblea Constituyente -el Frente de Liberación Nacional (FLN) y la Asamblea Nacional Democrática (RND)- es islamista.
Siete formaciones islamistas han concurrido a los comicios, pero solo una pisa fuerte: la alianza Argelia Verde formada por el partido del Movimiento Social y la Paz (MSP), el Islah (Reforma) y Al Nahda (El Renacimiento). «Vamos a conquistar los escaños del Parlamento», advirtió en campaña electoral el presidente del MSP, Aboujerra Soltani. Los otros cuatro partidos islamistas esperan beneficiarse también del ascenso que ha tenido esta corriente en la región tras las revueltas.
Sin embargo, al cierre de esta edición, no estaba claro que los islamistas alcanzasen la victoria, como en Túnez, Marruecos y Egipto. Las heridas de la guerra civil que enfrentó al Ejército y a los islamistas radicales -hubo 200.000 muertos- aún no se han cerrado. Entre los candidatos de 44 partidos que aspiran a los 462 escaños del Parlamento, el FLN y RND esperan repetir victoria gracias al apoyo histórico de sus votantes.