El Periódico

Los iranís eligen presidente en un clima polarizado

El actual mandatario, el moderado Hasan Rohaní, intenta revalidar su cargo frente el conservador Ehrahim Raisí, próximo al Líder Supremo

La alta participación ha marcado la jornada electoral tras una campaña centrada en la economía y con ausencia de la intervención en Siria y otros conflictos

  • Los iranís eligen presidente en un clima polarizado

    EFE / ABEDIN TAHERKENAREH

     Mujeres muestran sus huellas en Teherán tras emitir su voto durante las elecciones presidenciales en Irán. 

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    EFE / ABEDIN TAHERKENAREH

    El presidente de Irán, Hasán Rohaní, vota en Teherán.

Ana Alba Ana Alba JERUSALÉN

@analba

Viernes, 19 de mayo del 2017 - 09:58 CEST

Los iranís han acudido masivamente hoy viernes a las urnas en unas elecciones presidenciales en las que el moderado Hasan Rohaní, actual presidente, y el conservador Ebrahim Raisí libraban la principal batalla. Los ciudadanos elegían también hoy a sus representantes a los Consejos Municipales, que escogen al alcalde y supervisan al Gobierno local.

Los 63.500 colegios electorales instalados en todo el país para que votaran los más de 56 millones de personas con derecho a voto han abierto a las 8.00 horas y, aunque tenían previsto cerrar a las 18.00, el horario de votación se ha ampliado en muchos lugares ante las largas colas de votantes que se han visto durante la jornada.

Rohaní ha votado la mañana del viernes temprano en el centro religioso y cultural Hoseiniye Ershad, en Teherán, y ha pedido a los iranís que acudan a las urnas. "La presencia masiva (de los ciudadanos) en las elecciones fortalece el poder nacional y la seguridad", ha afirmado Rohaní.

"A cualquier candidato que sea elegido hay que ayudarle para que lleve a cabo esa gran responsabilidad (...) hay que ayudarle con unidad, empatía, regocijo y alegría", ha señalado el actual presidente iraní, de 68 años.

RESPETAR EL RESULTADO

Por su parte, Raisí ha declarado al depositar su voto que "sea cual sea el resultado de las elecciones, todo el mundo debe considerarlo legal", en referencia a las protestas reformistas que tuvieron lugar en el 2009 cuando el conservador Mahmud Ahmadineyad obtuvo su segundo mandato en las presidenciales. Los reformistas denunciaron que se había producido un fraude electoral y centenares de miles de personas tomaron las calles de Teherán.

Durante el mandato del clérigo Rohaní, Teherán ha firmado un acuerdo sobre su programa nuclear con las principales potencias occidentales que ha supuesto el levantamiento de varias sanciones contra Irán y el principio de su recuperación económica. Rohaní, académico y doctor en Derecho (estudió en el Reino Unido), ha abierto Irán al mundo y ha relajado los controles sociales.

Rohaní se enfrentaba a Raisí, de 56 años, también clérigo, custodio de la fundación del mausoleo del imán Reza en la ciudad de Mashad y exfiscal general de Irán. Al inicio de la campaña electoral, era una figura poco carismática, pero consiguió formar una coalición conservadora y populista que lo convirtió en el principal rival de Rohaní.

Raisí es muy próximo al Guía Supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, el verdadero hombre fuerte del régimen y quien tiene la última palabra sobre las decisiones políticas. El presidente disfruta de amplios poderes, pero el Guía Supremo está por encima de él.

POSIBLE SEGUNDA VUELTA

Dos candidatos más concurrían a las presidenciales, el exministro de Cultura conservador Mostafa Mirsalim y extitular de Industria reformista Mostafa Hashemitaba, aunque las previsiones eran que no obtuvieran un resultado significativo.

Hasta el lunes pasado se presentaban otros dos candidatos fuertes, el reformista y vice-presidente Eshaq Jahangiri y el conservador alcalde de Teherán Mohamed Bagher Ghalibaf. Los dos se retiraron el martes pasado de la contienda. Jahangiri anunció su apoyo a Rohaní y Ghalibaf a Raisí.

Los pronósticos de los analistas indican que la batalla electoral podría resolverse en primera vuelta, pero si ninguno de los cuatro candidatos consigue el 50% + 1 de los votos, tendrá que celebrarse una segunda ronda el 26 de mayo.

Los resultados se anunciarán de forma gradual, a medida que se efectue el escrutinio de los votos. Se calcula que los números definitivos se harán públicos 24 horas después del cierre de los colegios.

DESPLEGADOS 300.000 POLICÍAS

Las elecciones, para las que se han desplegado 71.000 supervisores y 300.000 policías, han estado precedidas por una campaña electoral más apasionada que en otras citas electorales y en la que se ha hablado mucho de economía.

El ambiente está bastante polarizado entre los iranís que prefieren el mayor aperturismo de Rohaní y los que se inclinan por las promesas de creación de empleo de Raisí.

Aunque la firma del acuerdo nuclear ha supuesto que Irán recuperara el acceso a miles de millones de dólares y una gran parte de sus exportaciones de petróleo, redujera mucho la inflación (del 40% al 7,5%) y pasara de un crecimiento económico negativo a un 7,5%, Rohaní no ha logrado reducir el paro ni atraer las inversiones internacionales necesarias para conseguirlo.

En el debate electoral no ha habido referencias a las intervenciones iranís en Siria y otros conflictos de Oriente Próximo como Yemen. Nadie se ha cuestionado su coste económico ni humano. La política exterior está muy dirigida y controlada por el Guía Supremo y el papel del presidente es limitado.

Raisí se ha mostrado partidario de la línea oficial de apoyo al régimen del presidente sirio, Bashar al Asad, que presenta la lucha en Siria como necesaria para combatir contra los yihadistas del Estado Islámico (EI). Rohaní no se ha mostrado discordante con estos principios.

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