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Los cinco candidatos a las presidenciales francesas se disputan a los indecisos en el primer debate cara a cara

Los sondeos apuntan a que el 40% de los franceses no tiene decidido su voto a 33 días de la primera vuelta

Los cinco candidatos a las presidenciales francesas se disputan a los indecisos en el primer debate cara a cara

AFP / PATRICK KOVARIK

De izquierda a derecha, François Fillon, Emmanuel Macron, Jean-Luc Melenchon, Marine Le Pen y Benoit Hamon, antes del debate televisado.

Lunes, 20 de marzo del 2017 - 23:32 CET

La insólita campaña electoral francesa ha entrado este lunes en una nueva fase con el primer debate televisado que ha enfrentado a los cinco principales aspirantes al Elíseo durante dos horas y media en el plató de TF1.

Cuando faltan 33 días para la primera vuelta de las presidenciales, el principal reto de los candidatos era convencer a los miles de electores desorientados por el movimiento tectónico que sacude el paisaje político francés. El 40% no tiene decidido su voto y dos tercios ni siquiera saben si irán a votar el 23 de abril.

Si los sondeos aciertan, por primera vez en la V República ninguna de las dos grandes formaciones que se han turnado en el poder durante los últimos años (el Partido Socialista y Los Republicanos, antes la UMP) pasará a la segunda vuelta que se disputará el 7 de mayo.

En este contexto, la ultraderechista Marine Le Pen (Frente Nacional), el conservador François Fillon (Los Republicanos) el socio-liberal Emmanuel Macron (¡En Marcha!), el socialista Benoît Hamon (Partido Socialista) y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa) han defendido sus ideas ante los telespectadores en un ambiente bastante cortés.

TRES PARTES

Estructurado en tres partes -el modelo social, el modelo económico y el papel de Francia en el mundo- el debate arrancó con críticas a la cadena pública por la exclusión de los otros seis candidatos que concurren a las elecciones pero no superan el 10% de las intenciones de voto.

Luego, cada uno de ellos expuso qué tipo de presidente sería. Sin sorpresas, Le Pen  puso el acento en la soberanía nacional. “Seré la presidenta de la República francesa de verdad, no para administrar una vaga región de la UE ni ser la vicecanciller de Angela Merkel”, dijo.

Macron jugó la carta de la renovación. “Los que no lograron resolver los problemas de ayer, no lograrán mañana. Yo encarno un proyecto que confía en el país, un proyecto justo, eficaz, que trae esperanza”, avanzó.

Si Fillon se comprometió a convertir Francia en la primera potencia mundialHamon se cuestionó qué pueblo, qué República y qué imagen quiere dar Francia al resto del mundo y Mélenchon se presentó como un presidente ecologista y el último de la V república. El líder izquierdista pretende organizar una asamblea constituyente para redefinir el modelo presidencial.

ISLAMISMO RADICAL

El intercambio verbal durante el primer bloque subió de temperatura cuando tocó hablar de laicismo. Le Pen sacó a relucir su artillería pesada contra el islamismo radical y su intención de prohibir los signos religiosos en la calle y provocó a Macron con la siguiente frase: “Hace años no había burkinis en las playas, aunque ya se que usted está a favor”. El exministro de Economía, la acusó de querer “dividir” a los franceses con un debate que no tiene nada que ver con el laicismo.

El socialista Hamon habló de una campaña “contaminada” por el dinero para intentar alejarse de los tres candidatos mejor situados en las encuestas (Le Pen, Macron y Fillon) y atrapados en diversa medida entre las redes de la justicia.

Fillon está imputado por malversación de fondos en el caso de los supuestos empleos ficticios de su mujer; Le Pen está siendo investigada por unos empleos presuntamente falsos en el Parlamento Europeo y Macron por favoritismo en la adjudicación de un viaje cuando ocupó la cartera de Economía.

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