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CRISIS POLÍTICA

El nombramiento fallido de Lula dispara la tensión política en Brasil

Un juez anula el juramento del expresidente como ministro de la Presidencia

Rousseff denuncia golpismo tras ser divulgada una conversación telefónica con su mentor

El nombramiento fallido de Lula dispara la tensión política en Brasil

REUTERS / ROBERTO STUCKERT

Rousseff y Lula durante el nombramiento de este último como ministro.

Abel Gilbert Abel Gilbert BUENOS AIRES

Jueves, 17 de marzo del 2016 - 11:02 CET

La crisis política brasileña sube como la espuma a medida que pasan las horas. Los peores fantasmas asoman en el horizonte. Luiz Inacio Lula da Silva asumió como jefe de la Casa Civil y, que es como se denomina en Brasil al ministro de la Presidencia, un cargo que de facto es algo más que un 'superministro' de la presidenta Dilma Rousseff. Pero un juez de Brasilia, Itagiba Cata Preta Neto, anuló la toma de posesión a las pocas horas. El Gobierno se vio obligado a recurrir un fallo judicial que calificó de un nuevo acto de provocación.

El magistrado, que había sido fotografiado por 'La Folha de Sao Paulo' participando de la última marcha contra Rousseff, dictó una medida cautelar por considerar que hay “riesgo de perjudicar el libre ejercicio del poder judicial”. A su criterio, Lula podría llevar adelante una “intervención indebida y odiosa” en la Policía y la Fiscalía.

Lula prestó juramento en medio de incidentes entre simpatizantes del líder del Partido de los Trabajadores (PT) y grupos opositores. El vicepresidente en funciones, Michel Temer, desairó a Rousseff y a Lula y se ausentó de la ceremonia: una clara señal de que el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) está muy cerca de abandonar por completo a sus aliados.

La decisión de Rousseff de incorporar a su mentor al Gobierno para relanzarlo y recuperar la iniciativa perdida por la recesión y el malestar social, provocó en la noche del miércoles nuevas protestas callejeras. Para los adversarios del PT, Lula ha buscado adquirir fueros especiales y salir de la mira del juez de la ciudad de Curitiba, Sergio Moro, en el marco de las investigaciones por los sobornos en la petrolera estatal Petrobras.

Con la anuencia de Moro, la Policía Federal, divulgó una conversación telefónica entre Lula y la presidenta. El imperio mediático Globo, fuertemente enfrentado con Lula, tuvo el privilegio de acceder a esa charla en la que Rousseff le comunica a su mentor que le envía un acta de ministro para firmar “en caso de necesidad”. En las redes sociales, los “caceroleros” instaron a repudiarlo por evadir una condena que consideran inexorable. La palabra “cárcel” fue gritada hasta el cansancio por la multitud que ganó las calles de las principales ciudades.

"LOS GOLPES COMIENZAN ASÍ"

Lula no habló durante la ceremonia para no ocupar el centro de la escena. Pero sí lo hizo la presidenta. Rousseff acusó al juez Moro de conducir al país por la senda de la desestabilización institucional. “Convulsionar la sociedad brasileña sobre falsedades, métodos y prácticas criticables viola los principios y garantías constitucionales y los derechos de los ciudadanos. Se abren precedentes gravísimos. Los golpes comienzan así”.

Rousseff señaló en ese sentido que el funcionamiento de la Justicia “debe estar asentado en pruebas” y no en “mentiras”. “Interpretaciones erróneas, procesos equivocados y basados en investigaciones que se hacen sobre la base de escuchas ilegales no están a favor de la democracia en este país. Cuando esto sucede, es claro el intento de superar el límite del estado democrático y cruzar la frontera del estado de excepción”.

Lula observaba en silencio a la presidenta, cuyo discurso fue subiendo de tono. “No hay justicia si se contravienen las leyes. No hay justicia para los ciudadanos cuando se violan las garantías constitucionales”, dijo y la audiencia comenzó a gritar “¡Moro fascista!”. Para el PT, el juez provincial no hace más que repetir lo que dicen los sectores evangélicos con los que se identifica y ven en Lula a un demonio.

BAJO SOSPECHA

El expresidente está bajo sospecha de haberse beneficiado de los sobornos pagados por grandes constructoras a exdirectivos de Petrobras y políticos oficialistas a cambio de contratos con la compañía. Días atrás, el Ministerio Público del estado de San Pablo había solicitado la prisión preventiva del hombre que gobernó Brasil entre el 2003 y el 2010, y que hasta hace meses tenía una popularidad que parecía a prueba de toda campaña de desprestigio.

Los problemas de Lula no terminan con Moro. El Procurador General de la República, Rodrigo Janot anunció su intención de pedirle a las máximas autoridades judiciales que lo investiguen, junto con Rousseff. La presidenta tiene a su vez abierto todavía el frente de tormenta más peligroso: el juicio político con miras a su destitución. La Cámara de Diputados de Brasil eligió este jueves a los 65 miembros de una comisión especial que determinará si existen argumentos jurídicos para la apertura de este proceso de 'impeachment'.

El sonado plantón del vicespresiente

El vicepresidente en funciones, Michel Temer, desairó en los hechos a Dilma Rousseff y a Luiz Inacio Lula da Silva y se ausentó de la tensa ceremonia de asunción en Brasilia. Temer, uno de los más importantes dirigentes del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) se quedó en Sao Paulo.

A los analistas no les pasó por alto ese gesto: los días del PMDB en el Gobierno parecen estar contados. Si eso ocurre, se agravarán los problemas para lo que ha sido llamado por la prensa el “sistema bipresidencial” de Rousseff y Lula que ha nacido de las urgencias políticas. La ausencia de Temer en la toma de juramento debió sorprender al flamante ministro de la Presidencia. Lula se había comunicado con el vicepresidente la mañana del miércoles para anunciarle su llegada al Gobierno. Pero, sobre todo, el exmandatario le subrayó la necesidad de fortalecer la alianza entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el PMDB, fuertemente deteriorada desde el año pasado.

De acuerdo con los medios brasileños, Temer luego conoció el audio en el que se sugiere que Rousseff intentó impedir un posible arresto de Lula con el nombramiento y que esa escucha lo dejó "perplejo". Temer recibió llamadas del Partido de la Socialdemocracia brasileña (PSDB, centro derecha). La agrupación fundada por Fernando Henrique Cardoso lidera en el Congreso la presión a favor del juicio político contra Rousseff. El PSDB, dijo O'Globo, le quiere proponer al PMDB una "solución política" a la crisis. En este contexto, la poderosa Federación de Industrias de Sao Paulo pidió públicamente la dimisión de la presidenta. "Renuncia ya", titularon a toda página en los principales diarios del país.

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