La coalición de izquierdas Movimiento Progresista presentó este jueves ante las autoridades electorales de México un recurso para invalidar las elecciones presidenciales del pasado día 1 de julio, que ganó el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto, por más de tres millones de votos. El candidato izquierdista, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), resaltó que la inequidad electoral violó la Constitución ya que, afirmó, “se compraron aproximadamente cinco millones de votos”.
López Obrador aseguró que el PRI coaccionó y compró votos (con tarjetas de dinero, cestas de comida, materiales para la construcción y otras dádivas) en todo el país, pero sobre todo en las zonas agrarias más pobres. AMLO señaló que “solo en el estado de México, Veracruz y Chiapas se compraron más de dos millones de votos” y destacó que en este último y depauperado estado fueron a votar más del doble de electores que en anteriores ocasiones.
“La compra de millones de votos no permite dar certeza a la elección; se violó el artículo 41 de la Constitución”, afirmó López Obrador al concretar la demanda de “juicio de inconformidad para que el Tribunal Electoral declare la invalidez de la elección”. El recurso de la coalición de izquierdas aduce que el PRI y su candidato presidencial no respetaron los principios de certeza, imparcialidad, objetividad y profesionalismo que, como recoge ese artículo constitucional, deben regir toda contienda democrática.
El frustrado candidato, que ya hace seis años perdió la elección por un pequeño porcentaje frente a los más de seis puntos porcentuales de esta, dijo que la semana próxima anunciará un “plan nacional para la defensa de la democracia”. AMLO aseguró que actuará “por la vía pacífica”, pero advirtió: “No aceptamos que la corrupción domine por entero la vida nacional; lucharemos por la renovación moral de México”.
El PRI dijo estar listo para defender ante el Tribunal Electoral el triunfo de su candidato, Enrique Peña. El flamante coordinador de asuntos jurídicos del virtual próximo presidente, Jesús Murillo, afirmó: “La elección es inimputable y no hay punto alguno de impugnación”. No obstante y dentro del largo y complejo proceso electoral mexicano, seguirán casi dos meses las discusiones, ahora jurídicas, antes de que el tribunal `califique¿ la elección y haga la declaratoria de presidente electo.