Las fuertes lluvias que castigan Filipinas han causado al menos 15 muertos en Manila, que permanece anegada en buena parte de su superficie. Nueve de los muertos pertenecen a una misma familia que vivía en un barrio chabolista del norte de la capital y cuya vivienda fue tragada por el desprendimiento de tierras, aseguraron fuentes oficiales. Otras cuatro personas murieron ahogadas en Bulacan, una provincia cercana a la capital.
Miembros de los equipos de rescate trabajan en la evacuación de residentes de zonas inundadas, este martes, en Marikina, al este de Manila. ROLEX DELA PENA | EFE
Con estas muertes, asciende a 68 el número de fallecidos en el país desde que la semana pasada atravesó parte de Filipinas la tormenta tropical Saola, que forzó a más de 268.000 personas a dejar sus casas en el norte del archipiélago.
Más de 20.000 ciudadanos de Manila han huido de sus hogares, sobre todo de las zonas más deprimidas del extrarradio. Sobre la capital, de más de 15 millones de habitantes, han caído la mayor parte de las lluvias y en estos momentos permanece paralizada. En algunas zonas, el nivel del agua supera un metro de altura y muchos vecinos han tenido que subir a los tejados de sus viviendas. Las precipitaciones desbordaron la presa de La Mesa, el mayor suministrador de la capital, lo que agravó las inundaciones. Muchas de las carreteras siguen cerradas y buena parte de la actividad cotidiana se ha paralizado. El Palacio Presidencial, el Tribunal Supremo, el Parlamento y la Bolsa han cerrado sus puertas.
El presidente, Benigno Aquino, ordenó el cierre de colegios, oficinas privadas y centros oficiales. Las autoridades informaron de que en Manila cayeron en apenas un día 323 milímetros de agua, cuando la media mensual es de 504 milímetros. El pronóstico es que las lluvias sigan en las próximas 24 horas. El país del Sudeste Asiático acostumbra a sufrir una veintena de tifones anuales durante la temporada húmeda, entre mayo y octubre.