«Existen oportunidades reales para la paz», dijo Humberto de la Calle, el representante del Gobierno colombiano. «Debemos fundarla sobre bases pétreas, como los fiordos noruegos», le respondió el jefe de la delegación de las FARC. Más allá de los anhelos comunes y las previsibles diferencias, las partes dieron un paso trascendente en Oslo, donde se anunció la instalación de la «mesa de conversaciones encargada de desarrollar el acuerdo general para la terminación del conflicto». Lo que se busca es «la construcción de una paz estable y duradera». Y esa es la frase del documento que con mayor énfasis se repitió ayer en Bogotá.
Representantes del Gobierno y la guerrilla posan para la prensa antes de iniciar las conversaciones para acabar con el conflicto colombiano. AFP / JORGEN BRAASTAD
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 19 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Las discusiones que tienen a Noruega y Cuba como garantes, y a Chile y Venezuela en calidad de «países facilitadores», se realizarán en La Habana en el marco de lo que se denominó la «segunda fase» de este proceso de compleja ingeniería. El 5 de noviembre volverán a verse en la isla las delegaciones del Gobierno y las FARC. Diez días más tarde, empezarán a tratar el primer punto de la agenda convenida: el desarrollo agrario integral.
La tercera etapa llegará tras el acuerdo que dé por terminado el conflicto y «la implementación de lo convenido con la correspondiente verificación». Esto implicará la entrega de las armas y la reinmersión de la guerrilla en la vida civil.
ESENCIAL CONFIDENCIALIDAD / «Pero nada esta acordado hasta que todo este acordado», remarcó De la Calle, quien consideró «esencial» la confidencialidad de lo que se discutirá en La Habana. «No pretendemos que las FARC no expresen sus ideas, pero si se filtran contenidos (de lo hablado) se afecta el proceso». Y añadió: «Ofrecemos un trato recíprocamente digno, aunque no podamos convencer al otro. Sabemos que las FARC tienen una concepción del mundo. No venimos a catequizar sino a terminar el conflicto, que las FARC puedan transformarse, con garantías, en una fuerza desarmada. Hay condiciones nuevas para alcanzar resultados», añadió.
Márquez dijo entre tanto que las FARC irán a Cuba «con propuestas que impliquen reformas socioeconómicas radicales y la desmilitarización del Estado». El comandante guerrillero ponderó el hecho de que se discuta en primer término la cuestión agraria. Luego deberán abordar temas álgidos como la participación política, el narcotráfico y las víctimas del conflicto. «El problema de la tierra es fundamental. Las FARC fueron una respuesta a la violencia oligárquica. Aquello que fue causa del alzamiento armado se ha agudizado a lo largo del tiempo la espantosa desigualdad. Los grandes propietarios controlan el 62% de la tierra agrícola, buena parte de ella arrebatada por crímenes, desapariciones», dijo.
Márquez negó que la insurgencia esté debilitada y pidió un cese al fuego. «Eso no es una concesión, es un clamor popular. Pero nuestra disposición de paz es tan grande que estamos dispuestos a enfrentar esos cañones y esas bombas».