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El tsunami que siguió al brutal terremoto que azotó Japón el 11 de marzo del año pasado dejó, además de más 16.000 muertos y 3.000 desaparecidos, 25 millones de toneladas de escombros. Cinco millones fueron al Pacífico y casi inmediatamente el 70% se hundió. Para abril, los satélites ya no podían detectar los restos, aunque los científicos calculaban que entre 1,5 y 2 millones de toneladas seguían flotando. Sabían también que buena parte acabaría llegando a las costas del oeste de Estados Unidos.
Información publicada en la página 18 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 08 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Lo que no podían imaginar es que un embarcadero de 20 metros de largo, casi seis de ancho y más de dos de alto haría ese largo viaje escapando a todos los radares y mucho más rápido e inalterado de lo previsto. Aunque los expertos habían calculado que la mayoría de los escombros llegarán a EEUU a partir de marzo del año que viene, el muelle apareció a principios de esta semana en la playa de Agate, en Oregón.
RESISTENTE AL OCÉANO / El consulado japonés confirmó que se trataba de uno de los cuatro embarcaderos de Misawa que arrancó el tsunami. Y no solo había realizado el viaje flotando gracias a su interior de espuma, sino que con su estructura de metal y su exterior de hormigón reforzado había resistido las embestidas del océano. Rápidamente las autoridades han despejado la principal preocupación -que el muelle estuviera potencialmente contaminado por el accidente nuclear que siguió al tsunami-, pero en Oregón se plantean ahora muchos interrogantes, como quién paga por deshacerse del embarcadero (por ahora EEUU asume el coste-). A los pescadores comerciales les preocupa también, y mucho, que la enorme estructura no se haya detectado hasta que llegó a la costa. Otras tres similares pueden estar flotando y un encuentro imprevisto con sus barcos podría resultar fatal.