Solo la diplomacia logrará que el joven español Ángel Carromero, dirigente de las juventudes del PP en Madrid, no pase a ser cronista de los horrores de las cárceles cubanas. El Tribunal Provincial de Granma lo condenó ayer a cuatro años de prisión por un delito de homicidio en el accidente de tráfico en el que murieron los opositores cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero. Su «conducta imprudente» al volante, que el 22 de julio acabó con el coche empotrado en un árbol cerca de Bayamo, quedó al albur de la política.
Ángel Carromero (centro) llega al tribunal provincial de Bayamo (Cuba), el pasado 5 de octubre. EFE / ISMAEL FRANCISCO
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 16 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque el Gobierno español lo negó, el hecho de que la Embajada en La Habana no invitara a disidentes a la recepción del día 12 se interpretó a ambos lados del Atlántico como un primer paso para que el joven político sea expulsado de la isla tras tres meses a la sombra y vuele a Madrid, donde en agosto también le quitaron el carnet de conducir. La fiscalía pedía siete años de prisión. La defensa «valoró» la reducción a cuatro, pero insistió en impugnar la sentencia ante el Tribunal Supremo Popular y «lograr la absolución».
La web oficialista Cubadebate fue la encargada de informar de la sentencia que declara a Carromero «responsable del delito de homicidio en ocasión de conducir vehículo por la vía pública».
CONDUCTA IMPRUDENTE / El tribunal de la provincia de Granma le impone «la sanción de cuatro años de privación de libertad, tras analizar un amplio material probatorio y atendiendo a la gravedad de los hechos, en que se produjo la lamentable muerte de dos personas como consecuencia de conducta imprudente».
Testigos y peritos coincidieron en señalar en el juicio celebrado hace 11 días en Bayamo que Carromero iba muy rápido en una zona en obras, igual que fue a más de 120 km/h por media isla. El vicesecretario de Nuevas Generaciones del PP de Madrid iba con el sueco Aron Modig, de las Juventudes Democristianas, que pudo salir ileso y libre; detrás, Oswaldo Payá -el más destacado de los disidentes- y su compañero del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) Harold Cepero. El conductor frenó en un bache y el coche derrapó sobre la grava hasta aplastar la parte trasera contra un árbol.
El asunto Carromero parece en manos de los ministros de Exteriores. El cubano Bruno Rodríguez y el español José Manuel García-Margallo hablaron en Nueva York 20 días atrás y quedaron en tratarlo tras la sentencia. El cónsul español en Cuba, Tomás Rodríguez-Pantoja, la acogió con «relativa satisfacción» porque, al ser menor a cinco años, abre «un abanico de posibilidades» para aplicar un convenio de cumplimiento de pena. «Intentaremos que [Carromero] pueda volver de una forma o de otra cuanto antes», confirmó el cónsul.