No fue un día más este martes para el ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva. El Tribunal Supremo encontró culpable de corrupción activa a José Dirceu, quien fuera su mano derecha y cofundador del Partido de los Trabajadores (PT). “Esto no puede quedar sin respuesta. Vamos a debatir con la cabeza erguida”, dijo Lula al enterarse de una novedad cuyos efectos se irán develando con el correr del tiempo. El dictamen se conocerá formalmente este miércoles. Lo que ya se supo es suficiente para amargar al Gobierno y poner, por lo pronto, en peligro sus aspiraciones en la segunda vuelta de las elecciones municipales, previstas para fin de mes.
Condenan a tres colaboradores de Lula por comprar apoyos para su gobierno ATLAS
Ocho integrantes del Supremo le bajaron el pulgar a Dirceu, una figura mítica de la izquierda brasileña, forjada en la lucha contra la dictadura y la clandestinidad. Siete de esos jueces hicieron lo mismo con el exjefe del PT, el también exguerrillero José Genoino. "Esto es injusto y cruel: soy inocente", aseguró. De lo que se acusa a los otrora intocables referentes partidarios es de participar en la trama por la cual se compraron votos en el Congreso para garantizarle a Lula mayoría parlamentaria. El escándalo, conocido como “la mensualidad (mensalao)”, estalló en el 2005.
La fiscalía había calificado a Dirceu de "ideólogo", "mentor" y "jefe" del "más atrevido y escandaloso esquema de corrupción y desvío de dinero público que haya sido descubierto" en Brasil.
Hasta ahora, las culpas de aquel episodio recayeron sobre la espalda del extesorero del PT, Delubio Soares, quien asumió solo toda la culpa del caso. Pero ese acto de contrición no convenció a los jueces. Ellos consideraron probado que el dinero recaudado por el PT no solo había sido ocultado de las autoridades electorales y tributarias, sino que además tenía origen público, y se había usado para sobornar al menos a diez dirigentes y diputados de cuatro partidos políticos.
También este martes los jueces consolidaron la mayoría necesaria para condenar por corrupción activa al publicista que diseñó la campaña electoral del PT, Marcos Valerio Fernandes, a sus tres socios, a su abogado y a una exdirectora de sus empresas.
Antes de que se conozca el alcance de la sentencia, Dirceu descalificó al Supremo y dijo que ha sido víctima de “una fuerte presión de la prensa”. El exjefe de ministros de Lula aseguró que acatará la decisión, “pero no me callaré”. “Continuaré la lucha hasta probar mi inocencia. No me dejaré abatir. Mi sed de justicia no se confundirá con el odio, la cobardía moral y la hipocresía de mis enemigos”, señaló en una “Carta al pueblo brasileño”.
Dirceu recordó su participación en las luchas estudiantiles de 1968, las persecuciones a las que fue sometido entonces, su papel en la lucha por la recuperación de la democracia y la creación del PT. Los pergaminos no alcanzaron para absolverlo. “Fui prejuzgado y linchado. No tuve en mi beneficio presunción de inocencia”, se quejó.
Dirceu y el PT creen que, detrás del 'mensalao', se busca erosionar la influencia política de Lula, cuyos alcances acaban de comprobarse recientemente en las elecciones paulistas, donde apoyó a un candidato, Fernando Haddad, quien, de la nada, logró, bajo la bendición del exsindicalista, pasar a la segunda vuelta.