Ocho meses de terapia de Mario Monti han sacado a Italia de la emergencia. Se han encarrilado reformas estructurales que llevaban más de 20 años en la sala de espera y se ha transmitido a los ciudadanos la sensación de que existe un proyecto para salir de la crisis.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 01 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En pleno centro de Roma un café expreso en la barra cuesta 80 y 90 céntimos, o sea menos que antes. No es esto una metáfora del país, sino de una actitud distinta de como afrontar la crisis: bajando precios. Pero a pesar de todo, el paro ha ascendido al 10,8% (2,8 millones) y el juvenil del sur está al 30%. El endeudamiento privado, que era de los más bajos de Europa, ha subido al 38%, lo que supone 20.000 euros por familia (131% más respecto a 2002). Los créditos de cobro dudoso ascienden a 66.600 millones (153.000 millones en España).
Con la casa pagada
Si las estadísticas dan una idea, cada familia dispone de 350.000 euros en ahorros. No es real porque esa cifra es la media, aunque sí es un indicativo. La crisis pilló al 80% de los italianos con casa de propiedad ya pagada o casi y los créditos al consumo indican un aumento de cuatro puntos este mes (25,1%), pero para vestuario y viajes. Los bancos, que no dan créditos a las empresas, se han inventado unos créditos al consumo de 5.000 o 10.000 euros sin aval.
Un sociólogo concluiría que, a pesar de la crisis, los italianos no han renunciado a vivir lo mejor posible y un historiador añadiría que detrás hay mucho gato escondido. Como la evasión fiscal, que se calcula en 150.000 millones de euros.
Italia basa sus políticas en una constante mediación entre el Gobierno, el Parlamento, los sindicatos y toda suerte de colectivos. Monti no podría decir que sube el IVA y hacerlo al día siguiente. Además, lo evita para no contraer la economía real. A cambio, Monti ha ofrecido a los italianos un plan de unos 25.000 millones de recortes en tres años, que fue ayer aprobado de forma definitiva. Son ahorros sobre gastos innecesarios. Por ejemplo, a final de año desaparecerán varias decenas de provincias (diputaciones) y habrá 10.000 funcionarios y un centenar de hospitales menos. «Con el bisturí, pero con la eficiencia», ha explicado Monti, que empezó haciendo pagar al Estado los 90.000 millones que debía.
Los recortes y nuevos impuestos aprobados por el anterior Gobierno de Silvio Berlusconi y los de Monti han de proporcionar 330.000 millones adicionales. Pero il professore no ha dado un solo paso sin explicarlo antes a los partidos que le apoyan, al Parlamento y a los ciudadanos. No escatima intervenciones en programas de radio y televisión. Cuanto más populares, mejor.