Miles de musulmanes de Oriente Próximo y otros puntos del planeta siguen en pie de guerra contra Estados Unidos a causa de la película que insulta al profeta Mahoma. Las concentraciones en diversas ciudades y las protestas ante legaciones diplomáticas americanas y europeas se cobraron ayer al menos siete muertos y decenas de heridos.
Información publicada en la página 12 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 15 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La indignación se multiplicó y resonó al término del rezo del viernes en las mezquitas, desde Túnez hasta Pakistán y Afganistán, pasando por varios países, entre ellos Sudán. Centenares de manifestantes intentaron saltar los muros de la embajada de EEUU en Jartum, la capital sudanesa, sin éxito porque se lo impidió la policía a tiros. Hubo tres muertos y 40 heridos, según la Organización Popular para la defensa del Profeta de Alá, que organizó la protesta.
Pero decenas de personas lograron asaltar las embajadas de Alemania y la Gran Bretaña. La sede diplomática alemana fue parcialmente incendiada, según Berlín, que pidió a las autoridades sudanesas que reforzaran la seguridad en el edificio y confirmó que su personal diplomático se encontraba sano y salvo.
BATALLA CAMPAL / En Túnez, el Ejército disparó contra los manifestantes que intentaban asaltar la Embajada estadounidense en el barrio residencial de Buhaira y se produjeron tres muertos y 28 heridos en una batalla campal, según la televisión estatal. Medios locales indicaron que el párking de la embajada había sido incendiado. Las imágenes de televisión mostraban una espesa cortina de humo procedente del edificio. La agencia tunecina TAP informó de que algunos manifestantes irrumpieron en el Colegio Americano, cercano a la embajada, lo saquearon y quemaron algunas dependencias.
En Trípoli, la ciudad del Líbano donde hay una mayor presencia de islamistas, una turba de enfurecidos quemó un local de la cadena Kentucky Fried Chicken y el restaurante Arby's. Una persona murió y 25 resultaron heridas -entre ellas 18 policías- en los enfrentamientos entre manifestantes y agentes de las fuerzas antidisturbios.
En Yemen, donde el jueves murieron cuatro personas en el intento de asalto de una masa de indignados a la Embajada norteamericana en Saná, ayer se repitieron las protestas, frenadas por las fuerzas de seguridad con gases lacrimógenos y disparos al aire. Washington envió 50 infantes de Marina a Yemen para reforzar la protección de los diplomáticos en su embajada en Saná, según señaló el Pentágono.
En El Cairo, unos centenares de personas, la mayoría musulmanes muy conservadores, se manifestaron en la emblemática plaza Tahrir. El presidente egipcio, Mohamed Mursi, recordó en un mensaje retransmitido por la televisión estatal que «nuestra religión pide que se proteja a nuestros huéspedes, sus casas y sus lugares de trabajo (…) Llamo a todo el mundo a tener esto en cuenta, a respetar la ley y no atacar embajadas, consulados, misiones diplomáticas ni bienes egipcios privados o públicos». Mursi condenó el asesinato del embajador americano Christopher Stevens y tres funcionarios estadounidenses más en el asalto al consulado de EEUU en Bengasi (Libia) el martes pasado.
«AMERICANOS COBARDES» / En la Franja de Gaza, miles de personas se concentraron para protestar contra EEUU y la película ofensiva y en la ciudad de Acre (Israel), se produjo una concentración de protesta que la policía calificó de «pacífica». En Jerusalén Este, unos 300 palestinos se manifestaron por las calles de la Ciudad Vieja gritando eslóganes como «los americanos son cobardes», al término del rezo en la mezquita de Al-Aqsa e intentaron llegar al Consulado norteamericano, pero la policía israelí les barró el paso con gases lacrimógenos, porras y granadas de estruendo en la puerta de Damasco, a la salida de la Ciudad Vieja. Algunos manifestantes y un policía resultaron heridos y cuatro jóvenes fueron arrestados.
«Me han pegado cuando intentaba ayudar a un niño al que agarraba un policía durante la protesta», explicaba Yusef, de 26 años, mientras señalaba la herida que sufría en una pierna. «Estamos dispuestos a morir por Mahoma», aseguró Mohamed, un palestino de unos 50 años que miraba la manifestación desde la distancia. El joven Adnan, en cambio, se preguntaba «qué sentido tiene manifestarse por Mahoma».