El Periódico

LA CARRERA AL ELÍSEO

La inmigración, en el corazón de la campaña francesa

Los candidatos de la derecha monopolizan un debate que incomoda a los aspirantes de la izquierda

La inmigración, en el corazón de la campaña francesa

REUTERS / CHRISTIAN HARTMANN

Marta López Marta López PARÍS (ENVIADA ESPECIAL)

@mmartalop

Jueves, 20 de abril del 2017 - 15:46 CEST

La lucha contra la inmigración está en el corazón del programa de la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, y con ella este asunto ocupa un lugar destacado en la campaña. Sus medidas tienen eco en el programa del candidato de la derecha, François Fillon, mientras que el resto de los aspirantes hacen difíciles equilibrios alrededor de un tema extremadamente sensible para muchos franceses, en un contexto de crisis económica que ha elevado el paro a un inédito 10%. La izquierda prefiere hablar de refugiados y es la derecha la que monopoliza el discurso sobre la inmigración económica y la irregular.

La candidata del Frente Nacional trata de erigirse en la representante de las clases más desfavorecidas con un enfoque social de la inmigración y poniendo por bandera la “preferencia nacional” para conseguir ayudas, trabajo o una vivienda social. El suyo es un discurso muy parecido al que llevó a la victoria a los partidarios del 'brexit' en el Reino Unido o a Donald Trump en Estados Unidos.

Pero a las medidas más radicales de Le Pen -supresión del derecho de nacimiento, salida del espacio Schengen, moratoria en la inmigración, sistematización de las expulsiones de irregular-, siguen las propuestas de Fillon de endurecer las condiciones de la reagrupación familiar, reducir las prestaciones sociales para inmigrantes, dificultar el acceso a la nacionalidad y votación en el Parlamento de cuotas anuales según el país origen.

"LAS FRONTERAS SEGURAS" DE FILLON

Identidad, nación, seguridad e inmigración son términos que están en boca del candidato Fillon para movilizar al electorado conservador tentado por Le Pen. Así, lo mismo promete “una lucha implacable contra la inmigración clandestina”, que insiste en la necesidad de luchar “contra el racismo antifrancés” y pide “fronteras europeas vigiladas y seguras” que pasan por renegociar Schengen.

Emmanuel Macron se muestra ambiguo. ‘Le Monde Diplomatique’ reproduce en su último número una frase en la que considera la inmigración como “una oportunidad desde el punto de vista económico, cultural y social”, pero su programa no menciona la inmigración económica. Sí propone en cambio la expulsión inmediata de los solicitantes de asilo rechazados a sus países de origen.

PROGRAMA MODERADO

En la izquierda, el radical Jean-Luc Mélenchon y el socialista Benoît Hamon tratan de no convertir la inmigración en un tema recurrente. En un intento de no dar la espalda al electorado de las zonas más castigadas, el candidato de La Francia Insumisa ha moderado el programa de total apertura con el que se presentó a las elecciones del 2012.

Ahora, el candidato que impuso el silencio a miles de personas en un mitin en Marsella por los inmigrantes muertos en el Mediterráneo promete luchar contra “las causas de la emigración”. “Emigrar es siempre un sufrimiento para el que se va. Nuestra primera medida es permitir que cada uno pueda vivir en su casa”, afirma en su plataforma.

Hamon, que ha sido un crítico de la política del Gobierno francés por no mostrarse más solidario con los refugiados, se ha declarado el “candidato de la Francia mestiza”. Recupera la eterna promesa socialista a los extranjeros en las elecciones locales -punto en común con Mélenchon- y promulga la instauración de un “visado humanitario” sin definir.