La Unión Suramericana de Naciones (UNASUR) saludó la entrada de Venezuela al Mercosur. Su presidente, Hugo Chávez, dijo que, con esta incorporación, el país ha encontrado su camino para convertirse en potencia y la región -integrada desde La Patagonia al Caribe-, tendrá el impulso de una «onda expansiva» en la economía global. «Éramos el patio trasero de EE.UU. Ahora somos cabeza del Mercosur», señaló. Las cosas no parecen tan sencillas. Paraguay, que ha sido suspendido dentro del bloque tras la escandalosa destitución del presidente Fernando Lugo, expresó su terminante rechazo a la incorporación de Caracas, acordada sin su voto. Para el Gobierno provisional de Federico Franco, se trata de un acto «ilegal» y un «atropello inaceptable a toda la institucionalidad y a la normativa» que dio nacimiento a la unión aduanera, en 1991. Según Paraguay, la decisión de Brasil y Argentina, los países motores del bloque del que forma también parte Uruguay, de sumar a Venezuela «sin la conformidad» de Asunción de ese país es «una grosera violación» al tratado fundacional.
Información publicada en la página 13 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 03 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
AMPLIO MERCADO / Hace años que los entonces presidentes Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y el fallecido Néstor Kirchner, de Argentina, defendieron la necesidad de ampliar el Mercosur. Venezuela ofrece un amplio mercado y, además, enormes reservas de hidrocarburos. Lula y Kirchner pensaron a su vez que, con su presencia en el bloque, Caracas moderaría sus excesos políticos regionales.
Chávez deseaba ser miembro de Mercosur desde 2006. Los parlamentos de Brasil y Argentina le complacieron de inmediato. Luego lo hizo Uruguay. El Senado paraguayo, furiosamente antichavista, no quiso saber nada al respecto. Brasil y Argentina aprovecharon la caída de Lugo para acelerar la asociación.
El Mercosur no atraviesa su mejor momento. La crisis económica mundial ha suscitado en Argentina y Brasil prácticas proteccionistas que dieron paso a controversias comerciales. En los últimos 10 años, el gran beneficiario de esta unión aduanera ha sido Brasil, : su súperavit con los países del bloque ha sido de 36.818 millones de dólares.