Ante la presión de la Comisión Europea, de la presidencia semestral danesa de la Unión Europea (UE) y de la mayoría de grupos del Parlamento Europeo, el Gobierno conservador de Hungría aceptó ayer introducir algunos retoques, que no precisó, en sus últimas leyes controvertidas que socavan la independencia del poder judicial, del Banco Central y de la autoridad de protección de los datos personales. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, defendió con firmeza ante el pleno del Parlamento Europeo la polémica Constitución y su criticada nueva legislación, pero aseguró que las cuestiones técnicas planteadas por la Comisión Europea en el expediente abierto la víspera «pueden resolverse de forma fácil, rápida y eficaz».
Información publicada en la página 14 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 19 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
En un debate especial en la Eurocámara centrado en la alarma causada por la deriva autoritaria del Gobierno conservador húngaro, Orban calificó las críticas a su gestión de «errores por falta de objetividad y conocimiento» y se presentó como un gran «reformista» que está intentado transformar un país que la izquierda había abocado al caos.
Orban, sin embargo, solo obtuvo el respaldo de su propio grupo político, el popular, y de los grupos extremistas, mientras que los socialistas, los liberales, los verdes y la izquierda unitaria criticaron con dureza el comportamiento político del Gobierno húngaro. Incluso los conservadores euroescépticos destacaron que «algo va muy mal en Hungría», porque «se ha aplastado el Estado de derecho».
La Comisión Europea, la presidencia semestral danesa de la Unión Europea (UE) y la mayoría de los eurodiputados coincidieron en que existe un «grave problema» democrático en Hungría por sus restricciones a la libertad de prensa, el socavamiento de la independencia judicial, del Banco Central y de la protección de datos y por el blindaje legislativo al exigir que numerosas leyes solo puedan modificarse en el futuro por mayorías especiales.
NORMAS Y VALORES DE LA UE / «Todos los estados de la UE han de cumplir las normas y los valores del Tratado. Esto también se aplica a Hungría», señaló el ministro danés de Asuntos Europeos, Nicolai Wammen. La presidencia semestral danesa respaldó el expediente abierto por la Comisión Europea a Hungría y expresó su confianza en que se resuelva «esta situación tan grave».
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, explicó que Hungría había hecho caso omiso de las sucesivas advertencias antes de que se aprobaran las leyes y que solo después de la apertura del expediente Orban se había mostrado abierto a buscar una «solución legal» a las objeciones sobre el poder judicial, el Banco Central y la protección de datos.
Barroso subrayó que más allá de esas cuestiones puntuales hay un problema «sobre la calidad de la democracia en Hungría», de cómo se aplican las normas en la práctica y en «la vida política y social del país». Barroso explicó que la Comisión Europea también ha enviado una carta al Gobierno para expresar su «preocupación» por las restricciones a la libertad de prensa que se están produciendo en Hungría.
CRITICAS DE LOS GRUPOS / El líder del grupo socialista, Hannes Swoboda, señaló que Croacia no podría entrar ahora en la Unión Europea con una Constitución como la húngara, mientras que el líder de los liberales, Guy Verhofstadt, pidió que se someta a Hungría a un investigación formal por infringir los principios democráticos. El líder de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, acusó a Orban de «ir en la dirección de Hugo Chavez, Fidel Castro y otros regímenes autoritarios».
El presidente del grupo popular, Joseph Daul, defendió a Orban y justificó el cambio de Constitución porque «la anterior era estalinista», lo que provocó una airada replica de Cohn-Bendit: «¿Está diciendo que dejamos entrar en la UE a un Estado con una constitución estalinista? Dejemos de decir tonterías».