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Un homenaje a Augusto Pinochet ha tenido este domingo en Santiago de Chile un final previsible: enfrentamientos entre partidarios y detractores del fallecido dictador, destrozos en las calles, 64 detenidos y 20 policías heridos; uno de ellos grave. Además, el homenaje le ha causado problemas al Gobierno del conservador Sebastián Piñera, que hace denodados esfuerzos para separarse de la figura del hombre que manejó ese país con el sable corvo en la mano durante 17 tristes años. El alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, ha reconocido que fue "un error" haber autorizado el acto organizado por la derecha más dura del país. "Hubiera preferido que no se hiciera porque todos sabíamos lo que iba a pasar. Creo que Chile necesita mirar hacia delante", ha señalado.
Cerca de mil incondicionales de Pinochet han llenado un teatro para ver un documental que ensalza la figura del militar y sus 17 años en el poder ATLAS
Unas 1.200 personas respondieron a la convocatoria de la organización Once de septiembre que se propuso recordar a Pinochet y reclamar la libertad de los militares de la dictadura --un total de 76-- que han sido condenados por violaciones de los derechos humanos. Para contrarrestar la convocatoria y repudiar la ideología del dictador, salieron también a la calle entidades defensoras de derechos humanos y partidos de izquierda. Según los informes oficiales, durante el Gobierno militar de Pinochet unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado.
Los ciudadanos que acudieron al Teatro Caupolicán para rendir tributo a Pinochet pidieron en especial la liberación de uno de los emblemas de la represión ilegal: el exmayor del Ejército Álvaro Corbalán Castilla, que cumple condena a cadena perpetua por delitos cometidos cuando era jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones (CNI), institución que reemplazó a la DINA.
Durante la ceremonia habló Augusto Pinochet Molina, nieto del dictador fallecido a fines del 2006. "Luchen siempre por la libertad, nunca la pierdan", arengó. Luego fue el turno de Miguel Menéndez Pinar, un exministro de Francisco Franco y amigo de Pinochet. El dictador español y su par chileno, dijo, "habían estado ambos en el mismo combate en que vencistéis al comunismo". Y agregó, para alborozo de la platea: "Franco y Pinochet son dos almas gemelas". Menéndez Pinar dejó el escenario con una advertencia: "Hay que estar atento a volver a las trincheras si hace falta frente al marxismo". Luego cedió su turno al abogado español Jaime Alonso, uno de los abogados que se ha querellado contra el juez Baltazar Garzón.
El presidente Piñera también fue blanco de las críticas. El presidente de la entidad 11 de Septiembre, organizadora del acto, Juan Gonzáles, justificó esas críticas. "Yo no le dije traidor, pero lo dijo la gente" y recordó: "Cuando Piñera era candidato nos llamó para pedirnos el voto y él dijo que en su Gobierno se iba a hacer justicia y que se iban a terminar los juicios. Nosotros consideramos que es un Gobierno débil, que le tiene miedo a la izquierda y que quiere estar bien con Dios y con el diablo. Yo pensé que este hombre con su curriculum de empresa tenía una personalidad mucho más fuerte como para poder imponer algunas cosas que a veces son impopulares, pero que los gobiernos la tienen que hacer por la justicia".
"Que lástima que muchos de los políticos que en el Gobierno de Pinochet se hicieron famosos, que estuvieron totalmente vinculados con ese gobierno, digan ahora que no sabían nada de las torturas. Estuvieron hasta el final con el gobierno y si ahora dicen que en ese Gobierno se torturó es porque escuchan a la izquierda", añadió.
El ministro portavoz de Piñera, Andrés Chadwick, debió sentirse aludido. Como dirigente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido fundado en 1980 para apoyar a los militares, siempre cantó loas a Pinochet. Ahora piensa otra cosa. "En la perspectiva del tiempo, de la madurez política que uno va aprendiendo y de los conocimientos que uno va adquiriendo, hay una situación de la que sí me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos que se efectuó en el Gobierno militar y de eso tengo un profundo arrepentimiento de haber sido parte de un Gobierno, haber sido partidario de un Gobierno donde esos hechos sucedían", se excusó Chadwick.
El portavoz instó a dejar de ensalzar la figura del dictador. "Yo creo, en lo personal y mirando las situaciones del pasado, que no deberíamos continuar con homenajes en relación a los actores del pasado. Eso nos genera divisiones, no creo que sea necesario un homenaje ni a Pinochet ni a situaciones del pasado", ha remachado.