El candidato socialista a la presidencia de Francia, François Hollande, ha prometido este jueves que si gana las elecciones al Elíseo regulará el sector financiero, separará la actividad especulativa de los bancos de la financiación de la economía y aumentará los impuestos a los más ricos. En su programa contra la crisis, entre otras medidas, Hollande prevé subir un 15% los impuestos sobre los beneficios bancarios.
En la presentación de las 60 grandes medidas de su programa para las elecciones de la próxima primavera, Hollande ha subrayado que las clases medias "serán protegidas". Su programa, ha dicho, está guiado por cuatro principios, empezando por aclarar la gravedad de la situación económica, la amplitud de la crisis y el estado del país.
Los otros tres principios son la voluntad para cambiar y lograr la recuperación, la justicia en todas las propuestas y la claridad sobre la financiación, el método y el calendario. Sobre este, ha insistido en que para cumplir los compromisos de Francia con la UE de disminuir el déficit al 3% del producto interior bruto (PIB) en el 2013 y llegar al equilibrio en el 2017, habrá que conseguir 29.000 millones de euros y limitar la progresión del gasto público al 1% anual.
El líder socialista ha precisado que esos 29.000 millones de euros se obtendrán de la supresión de exenciones fiscales para las empresas (17.300 millones, sobre todo por el fin de la desfiscalización de las horas extraordinarias) y para los particulares (11.800 millones), y en concreto los más favorecidos. Los mismos, ha añadido, que se han beneficiado de los regalos fiscales durante el mandato del actual presidente, Nicolas Sarkozy.
François Hollande volverá a establecer el gravamen del Impuesto sobre la Fortuna (ISF) al nivel previo a la reforma del presidente conservador y creará un nuevo tipo máximo del impuesto sobre la renta, del 45%, frente al 41% actual, para los que ganan 150.000 euros anuales.
Además, la fiscalidad de los beneficios de los bancos aumentará un 15% y se pondrá en marcha la tasa sobre las transacciones financieras, que inicialmente podría tomar la forma de la restitución de un impuesto a las operaciones bursátiles. "No prometo más que lo que soy capaz de hacer, ni más ni menos", ha afirmado Hollande.
El líder socialista ha explicado que actuará en dos fases, una primera de reformas estructurales y, una segunda, cuando se haya conseguido la recuperación económica, para ir más lejos en la redistribución. Hollande ha explicado que su programa supondrá 20.000 millones de euros de gastos suplementarios y ha reconocido que aumentará la presión fiscal sobre los ricos.
Hollande ha señalado que sus planes para crear 60.000 empleos en el sector de la educación no modificarán el objetivo de no aumentar los efectivos de las administraciones públicas. También ha indicado que su promesa de restituir la jubilación a los 60 años se aplicará únicamente a los que han cubierto íntegramente el periodo de cotización que da derecho a una pensión completa, que en virtud de la última reforma está aumentando y es ahora de 41 años.
Para estimular la construcción de viviendas, todos los terrenos de titularidad estatal o de empresas de titularidad pública se cederán "gratuitamente" a los ayuntamientos, a condición de que estos los utilicen para construir en un plazo de cinco años. Hollande ha señalado también que modificará la ley para elevar la proporción obligatoria de viviendas sociales del 20% al 25% y que se multiplicarán las sanciones para los municipios que no cumplan.
El candidato socialista ha reiterado su rechazo al compromiso fraguado entre Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, para un nuevo tratado europeo, pero no ha dicho cómo traducirá esa oposición si llega al poder. Finalmente, ha lamentado que el Banco Central Europeo (BCE) se haya limitado a dar apoyo a los bancos, pero no a los Estados con dificultades para financiar su deuda.