Las vacaciones para un presidente de la República no acostumbran a ser normales, aunque aspire a ello. El jefe del Estado francés, François Hollande, quiso aprovechar los 100 días desde su elección en mayo para rendir homenaje a dos gendarmes muertos por un delincuente reincidente y tuvo que referirse también a los disturbios de la noche anterior en Amiens, en el norte. La seguridad se ha convertido en protagonista de un verano en que Hollande disfruta de su reposo estival en el oficial Fort de Brengançon, en la Costa Azul, a escasos 20 kilómetros de donde lo hace el expresidente desbancado, Nicolas Sarkozy.
Información publicada en la página 10 de la sección de Mundo de la edición impresa del día 15 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La popularidad de Hollande se mantiene en las encuestas por encima del 50%. E incluso, en un sondeo del diario de derechas Le Figaro, el 57% considera que está cumpliendo con sus promesas. Pero, en este mismo sondeo, aparecen ya un 54% de insatisfechos. Un aviso de que no es suficiente con la imagen de presidente «normal» -frente ala agitación permanente de Sarkozy- que lo llevó al triunfo. Los franceses aprecian esta pacificación de la vida política y la mayor distancia del jefe de Estado respecto a los asuntos diarios, pero también esperan de su nuevo presidente una estatura que les transmita confianza en el futuro.
El Instituto Nacional de Estadística aportó ayer una cifra que deja la interpretación en el aire, aunque tampoco presagia nada bueno. La economía francesa tuvo un crecimiento nulo por tercer trimestre consecutivo y no entra pues en recesión aunque tampoco crea empleo. La derecha ha censurado las decisiones económicas del nuevo presidente, pero en los últimos días ha preferido concentrarse en los sucesos que ponen a prueba la gestión de la seguridad por parte de la izquierda y del ministro del Interior, Manuel Valls.
«Hay violencia, hay delincuentes y delitos que deben ser prevenidos y sancionadas», declaró solemnemente Hollande ante la gendarmería de Pierrefeu-du-Var, cerca de su residencia estival y donde estaban asignadas las militares asesinadas en junio. «Y haremos todo para que, en esta batalla iniciada desde hace tantos años, podamos responder a la exigencia y la obligación», continuó en un eco de la época de Sarkozy en que se encadenaban los anuncios de leyes para hacer bajar las estadísticas de la delicuencia.
SILBIDOS / Los socialistas tampoco están a salvo de enfrentamientos entre jóvenes y policías en los suburbios. En Amiens se cuentan 16 agentes heridos y varios edificios destruidos en los disturbios de la noche del lunes.Valls fue recibido silbidos cuando acudió por la tarde al barrio. Hollande no está en el primer frente, pero sus vacaciones junto a su compañera Valérie Trierweiler no tienen nada de paradisíaco.