Este miércoles se ha alcanzado la cifra de 2.500 soldados extranjeros muertos en Afganistán desde el despliegue de las tropas internacionales en el 2001. Los últimos han sido tres militares estadounidenses, abatidos al este del país.
Dos soldados estadounidenses llevan a un marine que ha sido herido en un ataque insurgente el pasado 15 de mayo KEVIN FRAVER | AP
El martes, la OTAN cuantificaba en 2.496 el número de bajas. A esta cifra se han sumado este miércoles los tres norteamericanos, que han perdido la vida al estallar un artefacto explosivo. Además, en la madrugada del martes al miércoles, se ha comunicado la muerte de otro soldado de la misma misión.
Estados Unidos, con más de 1.600 soldados muertos, encabeza la lista de países con más bajas. Le siguen el Reino Unido (con 368), Canadá (con 156), Francia (con 58), Dinamarca (con 40) e Italia (con 36 militares fallecidos).
España, que tiene desplegadas 1.500 soldados al este del país, ocupa la séptima posición, al haber perdido 31 militares. El último de ellos fue John Felipe Romero Meneses, que murió el pasado febrero del 2010 como consecuencia de la explosión de un artefacto bajo el vehículo blindado en el que viajaba.
El año pasado fue el más mortífero hasta ahora para las tropas de la misión internacional. Perdieron la vida 711 miembros de la ISAF, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (la misión de la OTAN en Afganistán). Esta cifra supone más de una cuarta parte del total desde que se inició el conflicto. En lo que va de este año 2011, ya han fallecido 219 soldados de la misión.
Sin embargo, la cifra de civiles muertos en el conflicto supera solo en el 2010 el total de soldados caídos en los diez años de guerra en Afganistán. La Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA) cuantifica en 2.777 el número de civiles muertos durante el año pasado. Esto supone un 15% más que en el 2009, en el que murieron 8.832. El total de civiles muertos desde el inicio de la guerra podría superar los 10.000.
Está previsto que EEUU inicie en julio la retirada gradual de sus efectivos para que las tropas afganas empiecen a responsabilizarse de la seguridad en algunas áreas del país. Un proceso que debería finalizar a mediados de 2014.