El primer ministro de Grecia, Antonis Samarás, ha empezado a cumplir una de sus promesas electorales; mano dura con la inmigración. El pasado 2 de agosto la policía griega inició una gran operación contra la inmigración ilegal con el despliegue de 2.500 agentes para crear un "escudo humano" en los 200 kilómetros de frontera terrestre con Turquía.
La policía coloca las esposas a inmigrantes durante una operación en Atenas, el domingo. YORGOS KARAHALIS | REUTERS
Desde el sábado, otros 2.000 agentes han realizado redadas y retenes en el centro de Atenas pidiendo la documentación a todo aquel con aspecto de africano o asiático. En tres días ya han sido detenidos más de 6.000 inmigrantes.
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